Inder y SBD: “medallitas milagrosas” de la economía rural

De espanto la revelación de Jorge Sequeira, director general de la Coalición de Iniciativas de Desarrollo (Cinde), quien manifestó que el bilingüismo en Guanacaste no llena las expectativas de las empresas.Citó ante los diputados de la mesa legislativa Guanacaste, que a una de esas compañías establecidas en Liberia le ha costado llenar 600 plazas en […]

De espanto la revelación de Jorge Sequeira, director general de la Coalición de Iniciativas de Desarrollo (Cinde), quien manifestó que el bilingüismo en Guanacaste no llena las expectativas de las empresas.
Citó ante los diputados de la mesa legislativa Guanacaste, que a una de esas compañías establecidas en Liberia le ha costado llenar 600 plazas en las que se ocupa hablar inglés y las personas reclutadas por la empresa son capacitadas para mejorar el nivel en ese idioma.
Y así sucesivamente ocurre con otros sectores productivos de servicios y alta tecnología, que bajo el régimen de Zonas Francas, de la mano de Cinde, se han establecido en Guanacaste, según esas entidades, la provincia de las grandes oportunidades.
Frente a esta situación cae como anillo al dedo el anuncio de la coordinadora de proyectos prioritarios en la región Chorotega, Claudia Dobles, de capacitar a unas 3.000 personas en un segundo idioma.
Bajo la guía académica del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), se esperan formar, ojalá con un profesorado de alto nivel, un estudiantado bilingüe capacitado para cubrir la demanda de los inversionistas en la región.
También pasos importantes como parte de la recuperación económica y social surgidas del diálogo territorial de la región Chorotega, es el impulso de la agroinnovación en la diversificación hortícola para suplir la demanda hotelera turística con productos de la zona, colocados vía Mercado Regional donde deben priorizarse el acceso a las organizaciones agrícolas locales.
Y aquí reconocemos el ímpetu del trabajo de la regional del Instituto de Desarrollo Rural (Inder), dirigido por Linette Camacho, en la promoción de proyectos, algunos operando, para inyectar progreso económico y empleo, en grupos organizados dispuestos y preparados de asumir el reto.
El Inder en las comunidades viene liderando con su motor rural y propios recursos, iniciativas que el sistema bancario no se arriesgaría a financiar en resguardo de sus propias políticas y su interminable tramitología, que ahuyentan el acceso de la micro y pequeña unidad productiva.
Si a ese pundonor del Inder por mejorar las condiciones de vida de las familias productivas rurales, se pliega el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD), eso sí diciéndole su director ejecutivo Miguel Aguiar a los bancos cómo deben prestar esos recursos, al alegarme cierto gerente no saber cómo hacerlo, el desarrollo en Guanacaste y otras provincias, con alta pobreza y carencia de empleos, sería otro cantar.
Estas \”medallitas milagrosas\” gubernamentales, el Inder y el SBD, son los motores en los que se apoya un gobierno, que debe en su rodaje de vuelo hacia la reactivación socar clavijas en otras instituciones, basadas en la pampa. 
De nada vale impulsar el turismo en Guanacaste, con reducciones del 30% en las tarifas para aerolíneas con vuelos hacia y desde el Aeropuerto Daniel Oduber, en Liberia, si el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), no está de lleno metido con estas unidades productivas. Que hacemos con traer turistas si no se cuenta con los servicios oportunos e inyección económica a estos emprendedores.
Los micros, pequeños y medianos empresarios turísticos, arrastran deudas por causa de la pandemia. Ellos también esperan el milagro económico de otras y estás \”medallitas milagrosas\”, que alivien sus penurias.
La llamada reactivación depende de la voluntad de todos, pero remando parejo, como lo demostraron los diputados al aprobar en primer debate, y esperamos para el próximo martes el segundo, el proyecto 21.965, que condona el 100% las deudas con el SBD a los micro, pequeños y medianos agricultores, que hoy tienen la oportunidad de volver a reinsertarse en sus actividades productivas y aliviar su angustia financiera gracias a la bendición de la \”medallita milagrosa\” del SBD.