Increíble pero cierto

Tres Poderes de la República -el Ejecutivo, el Judicial y el Legislativo- y un banco estatal han sido penetrados por un gravísimo caso de tráfico de influencias y corrupción al más alto nivel político. La Casa Presidencial, el Ministerio de la Presidencia, el MEIC y Aduanas, en el caso del Poder Ejecutivo. La Corte Suprema […]

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Tres Poderes de la República -el Ejecutivo, el Judicial y el Legislativo- y un banco estatal han sido penetrados por un gravísimo caso de tráfico de influencias y corrupción al más alto nivel político.

La Casa Presidencial, el Ministerio de la Presidencia, el MEIC y Aduanas, en el caso del Poder Ejecutivo. La Corte Suprema de Justicia y el Ministerio Público, en el caso del Poder Judicial. Varios Diputados, de varios partidos políticos, en el caso del Poder Legislativo.

El Banco de Costa Rica, su Junta Directiva, su Gerencia General y su Comité de Crédito. La Sugef los ha obligado a una reserva de diez mil millones de colones, porque el crédito multimillonario no se sostiene técnicamente. 

Lo último es que son US$51 millones en total, en varios bancos.

Nunca antes, en ningún otro Gobierno, un empresario había logrado ser recibido tantas veces en la Casa Presidencial, para lograr sus objetivos de interés privado y todavía no está totalmente claro hasta qué nivel penetró, porque las instrucciones salieron de la autoproclamada Casa de Cristal hacia el MEIC. Todo lo comenzó un Exministro de la Presidencia de profesión pastor de almas y, según parece, también promotor de intereses y negocios privados. 

Nunca antes hechos tan graves habían involucrado directamente a un Magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Escuchar que un Magistrado que había desestimado en la Sala III un caso contra el empresario cementero se presentó acompañándolo a una declaración indagatoria en la Fiscalía de Delitos Económicos, después de haber sido Fiscal General Adjunto, es insólito y gravísimo. A la par de ese hecho que violenta la institucionalidad jurídica del país, lo del viaje a Panamá y otras revelaciones son asuntos de menor cuantía.

Nunca antes un Fiscal General había declarado a la prensa tantas tonterías, como que todo el mundo “tiene sociedades de papel”, en respuesta y justificación improcedente e impropia a una transferencia por US$7 millones, evidentemente fraudulenta, a una sociedad de Hong Kong, que fueron y regresaron electrónicamente a cuentas del empresario en Costa Rica. 

Es el mismo alto funcionario que se da el tupé de amenazar, en conferencia de prensa, a dos Jueces de la República, porque sostienen posiciones legales distintas, en otro caso sensible y controversial, cuando el Ministerio Público es solo y nada más en los Tribunales de Justicia en donde debe litigar y opinar. Elemental y básico.

Y los Diputados… Dicen que todo lo que sucedió y se habló en el famoso hangar número 5 está grabado en video y que… esto va a ser aquello que les conté con ventilador. Ojalá sea así, por la salud pública y política del país.

Esto no es la punta del iceberg. Esto es el iceberg completo y profundo, como una radiografía lacerante y cruel del nivel de penetración de la corrupción en los altos niveles del poder, la institucionalidad y la política costarricense.

Tres Poderes de la República y un banco estatal penetrados por el tráfico de influencias y la corrupción. Una historia de antología. Increíble pero cierto.

¿Y usted qué opina?