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El Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) mantiene 35 servicios de capacitación pendientes de programación, pese a que fueron diseñados como parte de su oferta formativa.
De los 203 programas diseñados para 2025, el INA ejecutó 87 durante ese periodo.
La Auditoría Interna señaló que los 116 restantes no se impartieron. Posteriormente, la institución reportó que, al 16 de octubre de 2026, tenía 35 servicios pendientes de programación, una reducción cercana al 70% respecto de la cifra inicial.
El informe AI-ICI-04-2026 señaló dificultades para llevar los programas del diseño a las aulas, así como limitaciones relacionadas con la disponibilidad de docentes, equipos, infraestructura y coordinación entre las dependencias.
El INA aclaró que los 116 programas corresponden a una fotografía de la situación al 28 de julio de 2025.
Además, explicó que tener un programa diseñado no significa que deba impartirse de inmediato, pues la oferta se organiza de acuerdo con las necesidades del sector productivo y la planificación institucional.
Sin embargo, todavía no existe una fecha única para impartir los servicios pendientes.
Su ejecución depende de factores como la demanda de capacitación de las empresas, la disponibilidad de equipos, la preparación del personal docente y la capacidad operativa de los centros de formación.
El INA detalló que el costo promedio por hora de la persona encargada del diseño curricular es de ¢10.687. Además, cada diseño requiere entre 350 y 750 horas de trabajo, según su nivel de cualificación y complejidad técnica.
Esto significa que el costo estimado por producto curricular oscila entre ¢3,7 millones y ¢8 millones.
La institución indicó que estas labores forman parte del trabajo ordinario del personal docente técnico y que no corresponden a una inversión en recurso humano exclusiva para los programas que quedaron sin impartir.
“Por lo tanto, el hecho de que algunos programas no se hayan ejecutado durante el período evaluado no implica, por sí mismo, una pérdida económica de los recursos destinados a su diseño, dado que la falta de ejecución en ese período no equivale a la pérdida de su utilidad o vigencia técnica”, respondió la institución.
De los 91 programas de habilitación diseñados para 2025, el INA impartió 38. En cuanto a los programas educativos, diseñó 112 y ejecutó 49.
La auditoría señaló que las unidades regionales y los centros de formación no siempre ejecutaron los programas previstos.
Entre las razones identificadas figuran las prioridades de cada centro, la divulgación de los cursos, la duración de los programas y la disponibilidad de docentes e instalaciones.
El informe también advirtió atrasos en el cambio al modelo curricular vigente y dificultades para aplicar las reglas que organizan la formación técnica y profesional.
Los auditores emitieron cuatro recomendaciones: una dirigida a la Subgerencia Técnica y tres a la Gestión de Formación y Servicios Tecnológicos.
El INA aseguró que trabaja en medidas para mejorar la gestión curricular, definir criterios para priorizar los cursos, coordinar con las unidades regionales, fortalecer la promoción de la oferta y actualizar los procedimientos.
“Entre estas acciones destacan la definición de criterios técnicos para valorar la pertinencia de los Servicios de Capacitación, la incorporación y seguimiento de nueva oferta en la Planificación Anual de los Servicios, la articulación con las Unidades Regionales, el fortalecimiento de mecanismos para medir su posicionamiento e impacto, (…) y el avance en la automatización integral del proceso de diseño curricular”, agregaron.
Otros obstáculos señalados en el informe
La auditoría también recogió problemas que pueden dificultar la actualización y ejecución: