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José Francisco Bolaños Arquín*
De acuerdo con el informe anual, la Cepal, en su lanzamiento de América Latina y el Caribe 2024, señala que se está dando un bajo crecimiento del empleo formal, a diferencia del empleo informal que está en crecimiento.
En nuestro país, sobre la informalidad, de acuerdo con el INEC, se estima que en el segundo trimestre (abril, mayo y junio) de 2023 la población informal presenta una cifra de 832.000 personas, la cual se considera que en la actualidad gira alrededor de los 900.000 informales.
Se trata de una realidad que enfrenta un alto porcentaje de ciudadanos, ante la falta de capacitación y oportunidades para aspirar a un trabajo formal y por lo tanto se dedican a la informalidad como un medio de subsistencia. No pagan impuestos, no cotizan a la CCSS y al final de su vida laboral no podrán acceder a una pensión digna.
Ante esta situación, es importante brindar un mayor impulso al emprendedurismo, en la creación de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), que representan el 97% del parque empresarial.
De acuerdo con un estudio realizado por el Ministerio de Economía, Industria y Comercio, el 62% son microempresas, 32% pequeñas y 3% mediana.
A un emprendedor que desea crear su propia empresa, le es importante contar con algunas experiencias, de manera que le permitan visualizar un mercado dispuesto a adquirir sus bienes y servicios, ya que la competencia estará presente y debe prepararse para enfrentar con mayor solidez empresarial a clientes cada vez más exigentes; lo que obliga a mejorar los conocimientos técnicos, administrativos, financieros, contabilidad de costos, manejo de personal, estar actualizado en la innovación de tecnologías ante su creciente desarrollo, control de calidad, mercadeo, ventas, procesos de producción y servicio al cliente.
Los emprendedores que no cuentan con una educación técnica o formal, pero tienen el deseo y habilidad para hacerlo, razones para que las instituciones públicas y privadas relacionadas con este importante sector brinden asesoría y capacitación a todos lo que la requieren, pues de ello depende una gran parte de su éxito. También es muy importante agilizar los procesos en los trámites en las instituciones estatales que generalmente son lentos y complicados; al igual que facilitar el acceso al financiamiento bancario, para negocios que estén operando y para nuevos proyectos.
Como todo inicio es complicado, considero importante que se busque una fórmula para que el aporte del patrono a la CCSS sea escalonado en los primeros dos o tres años.
Ante esta necesidad, es vital, urgente y necesario el implementar acertadas políticas que incentiven la creación y fortalecimiento del emprendedurismo, para que nuestro país logre un mayor desarrollo económico y social que todos anhelamos.
*Licenciado en Administración de Negocios