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La literatura costarricense perdió a una de sus voces más prometedoras con la muerte de Ignacio Arú, poeta y escritor de 26 años que falleció el pasado 21 de agosto en Ciudad de México mientras participaba en actividades culturales.
Arú había sido invitado por la Casa María José y Octavio Paz para compartir su poesía en un evento literario. No era la primera vez que viajaba a ese país: cada año asistía a recitales, festivales y conferencias en México y Colombia, donde ganaba cada vez más reconocimiento por su talento y creatividad.
Ganador del Premio Brunca de la Universidad Nacional 2021 y de un certamen literario latinoamericano auspiciado por la aseguradora Mapfre en España, Ignacio publicó dos libros de poesía y colaboró con revistas digitales en casi todos los países de América Latina. En su juventud también escribió teatro y participó en la obra Fantasía Mistérica, impulsada por el Ministerio de Cultura y Juventud.
Su repentina muerte tomó por sorpresa a familiares y amigos. “Fue una noticia muy dura; no sabíamos que estaba en México porque él vivía independiente, pero siempre manteníamos contacto”, relató Johnny Arias González, padre del poeta.
El reto de la repatriación
El proceso para repatriar su cuerpo ha sido complejo y costoso. Por la forma en que falleció, no puede ser incinerado, lo que obliga a realizar trámites adicionales en México, embalsamarlo y transportarlo como carga aérea, con permisos y gestiones en varias instituciones.
Los costos se estiman entre $6.000 y $6.500, incluyendo trámites, traslados y gastos logísticos. “La gente ha sido muy generosa; ya casi tenemos la meta, pero cualquier ayuda adicional es bienvenida”, explicó Arias.
Las colaboraciones pueden hacerse mediante SINPE Móvil al número 7182-1176, a nombre de Johnny Arú, padre del joven, quien coordina directamente los fondos junto a su esposa, encargada de los trámites en México.
La familia espera repatriar el cuerpo en los próximos días para despedirlo en Costa Rica y rendirle un homenaje a la altura de su legado. “Queremos agradecer a quienes nos han apoyado. Ignacio dejó una huella muy grande en la poesía y en el corazón de quienes lo conocieron”, expresó su padre.