Iglesia: promotora de la educación técnica en Costa Rica

La Iglesia Católica en Costa Rica, mediante diversas propuestas educativas, ha prestado un vasto servicio a los ciudadanos. No faltarán voces disonantes que reclamen por nuestra presencia en el campo educativo, pero, lo cierto es que, con un empeño innovador, integrador y constructivo a lo largo de los tiempos, hemos hecho de la educación esa […]

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La Iglesia Católica en Costa Rica, mediante diversas propuestas educativas, ha prestado un vasto servicio a los ciudadanos. No faltarán voces disonantes que reclamen por nuestra presencia en el campo educativo, pero, lo cierto es que, con un empeño innovador, integrador y constructivo a lo largo de los tiempos, hemos hecho de la educación esa herramienta evangelizadora capaz de construir un orden social más humano y de oportunidades para todos.
Nuestra Iglesia siempre ha visto en la educación el camino de la promoción humana y la construcción de una sociedad más justa y solidaria, por lo que adelantándose a los tiempos se ha comprometido con ello; tenemos como ejemplo, la introducción de la formación técnica en Costa Rica entendida, desde su inicio, como un motor para el desarrollo del país y una oportunidad para que muchos jóvenes, especialmente los pobres, contaran con oportunidades y pudieran insertarse en el mundo laboral.
Repasemos algunos eventos que testifican lo, hasta aquí, dicho. En 1874 el Padre Joaquín Alvarado Ruiz manifiesta ante la Municipalidad del Cantón Central de la provincia de Cartago, su interés de construir un Hospicio de Huérfanos, con el fin de aliviar en parte los problemas sociales que por entonces se vivía en aquella provincia. Después de donar su finca con este fin, en 1888 el Padre Alvarado manifiesta, como condición adicional, que en el Hospicio se enseñe a los huérfanos la doctrina cristiana y un oficio, creándose de esta manera las bases de la educación técnica del país.
En 1907 la Congregación Salesiana llegó a Costa Rica para hacerse cargo del Hospicio de Huérfanos de Cartago. El 1º de agosto se abren los primeros talleres de carpintería, herrería, sastrería, zapatería y agricultura. Con el tiempo, convirtieron este centro en una verdadera Escuela de Artes y Oficios que no sólo brindaba educación técnica a los niños y jóvenes que residían en el Orfanato, sino a decenas de jóvenes vecinos de Cartago y de otras regiones del país. Para 1930, la Institución cambia de nombre adoptando el de Escuelas Profesionales Salesianas.
En el año 1933, los salesianos inician su misión en San José, específicamente, en el distrito de Mata Redonda, dando origen al Barrio Don Bosco. Su obra educativa inicia con un dormitorio para los niños que trabajaban como limpiabotas en la ciudad, y con el tiempo crece hasta convertirse en el Colegio Técnico Don Bosco.
Ya en la década de los cuarenta Monseñor Víctor Sanabria se propuso impulsar la educación vocacional como una verdadera modalidad de formación profesional para los muchachos y nombró al Padre Armando Alfaro en la Parroquia de Heredia con la misión de establecer una escuela taller para limpiabotas con orientación en artes y oficios, dicha escuela inició en 1949. En 1952 se convierte en la Escuela de Artes y Oficios, más tarde en Colegio Vocacional de Heredia.
Esta experiencia dada en la ciudad de Heredia motiva al padre Delio Arguedas, cura de la Parroquia de Desamparados, y a un grupo de vecinos de la ciudad, a crear la Escuela de Artes y Oficios Monseñor Sanabria, la cual abre sus puertas en 1952.
Otro tanto podríamos decir de los esfuerzos de los Agustinos recoletos para crear la Ciudad de los Niños, de los programas sociales de las Hijas de María Auxiliadora orientados a la capacitación y promoción de la mujer y las adolescentes madres; en definitiva… son muchas las obras a destacar.
Teniendo como inspiración el servicio evangélico, en este campo específico de la educación técnica, la Iglesia ha sembrado su mejor semilla.

*Arzobispo Metropolitano