
La Conferencia Episcopal de Costa Rica (Cecor) hizo un llamado a las autoridades del Gobierno de la República para que actúen a la inmediatez posible y eviten que el país se “pierda en un baño de sangre”.
Mediante un comunicado, las autoridades religiosas aseguraron que Costa Rica sufre una emergencia con “causas estructurales” que han generado “estremecedores niveles de violencia”, los cuales golpean principalmente a los más jóvenes, que son “fruto de la exclusión educativa, pobreza y la falta de oportunidades”.
Del mismo modo, acusan que la desigualdad y el “flagelo de la violencia” están siendo sufridos principalmente por las comunidades costeras, así como de San José, las cuales se están convirtiendo en “escenarios casi cotidianos de balaceras y ajustes de cuentas”.
“(…) Es una emergencia, y debe de ser una prioridad de todo el Estado en su conjunto, poner los recursos materiales y humanos necesarios para frenar esta oleada de violencia homicida en el país, comenzando por una presencia policial firme y permanente, con énfasis en los lugares y ambientes donde se sabe que hay más presencia y actividad delincuencial.
Es necesario que, cuanto antes, se discutan y se aprueben las leyes que permitan a las autoridades disponer de más y mejores herramientas legales para cumplir su trabajo, manteniendo la lucha contra la corrupción en sus funciones y contando con recursos económicos suficientes para hacerles frente”, detalla el documento.
“Para nadie es un secreto que en nuestro país se libra desde hace años una guerra de bandas criminales por el control de territorios y mercados para las drogas, con un saldo de muerte que hunde a muchos de nuestros pueblos y sus habitantes, en su abrumadora mayoría personas buenas y sencillas, en el duelo y el temor. Cada uno de los crímenes cometidos es una afrenta directa al Dios de la Vida, a la dignidad humana, a las leyes vigentes y a los más elementales principios de convivencia social. ¡No podemos dejar que Costa Rica se nos pierda en un baño de sangre!”.