IA como una oportunidad laboral para los costarricenses

Editorial

La Inteligencia Artificial (IA) ha irrumpido en el mercado laboral global con un potencial transformador que no puede ser ignorado.

El funcionamiento de la IA se basa en algoritmos, redes neuronales artificiales y modelos de aprendizaje automático que analizan grandes cantidades de datos para identificar patrones.

La IA está revolucionando múltiples industrias, desde la medicina y la educación hasta la producción y el entretenimiento, pero también plantea desafíos éticos.

En Costa Rica, un reciente estudio sobre el impacto de la IA generativa en los trabajos reveló un dato contundente: cerca del 80% de los empleados no están aprovechando esta tecnología en su ambiente laboral. La razón principal es que los mayores beneficios los obtienen los profesionales altamente calificados, mientras que los colaboradores de calificaciones medias y bajas quedan rezagados.

De acuerdo con la investigación, apenas el 23% de las plazas en Costa Rica son altamente calificadas, lo que significa que una minoría está capitalizando las ventajas. Mientras que un 53% de estas labores pueden optimizarse con herramientas de Inteligencia Artificial, en tareas de calificación media esta cifra cae al 12% y en los de baja calificación resulta nula. Este fenómeno plantea un problema de desigualdad en la incorporación de la tecnología al mundo laboral, donde los colaboradores con menor preparación quedan al margen de una revolución digital que podría ser la clave del desarrollo económico. Los sectores con mayor aprovechamiento son las actividades profesionales, científicas y técnicas (65,4% de empleos beneficiados), información y comunicación (56,1%) y el financiero y de seguros (43,6%).

En cambio, el impacto es mucho menor en agricultura (3,3%) y transporte (6,5%), áreas en las que aún no se encuentra una aplicación clara a estos insumos. Casos concretos, como el uso de GitHub Copilot y ChatGPT por desarrolladores de software, muestran cómo se puede agilizar la programación y mejorar la productividad, lo que genera una ventaja competitiva para quienes cuentan con acceso a estas herramientas.

El reto ahora consiste en evitar que esta transformación se convierta en un factor de exclusión laboral. El autor del informe, Andrés Fernández, advierte que la amenaza no versa en que la IA desplace al ser humano, sino que una gran parte de la población no pueda utilizarla al no tenerla disponibles.

En este punto, se torna crucial desarrollar una estrategia nacional para democratizar la adopción de la herramienta en cuestión en todos los sectores. Esto pasa por impulsar la capacitación en nuevas tecnologías desde la educación básica hasta la formación técnica y universitaria.

Costa Rica ha sido líder regional en el desarrollo de talento humano en tecnología y este es el momento de reforzar esa ventaja. Este recurso no es un enemigo del empleo, sino una facilidad que puede potenciar la eficiencia y la calidad del trabajo. Pero para que su impacto sea positivo en toda la economía, es imperativo cerrar la brecha de conocimiento y acceso a estas posibilidades. No se trata solo de la modernización de ciertos ámbitos, sino de garantizar que todo el mercado laboral pueda beneficiarse del futuro digital que ya es una realidad.