
Lo que parecía una contratación rutinaria para brindar un “catering service” terminó convirtiéndose en una experiencia de terror para una persona que permaneció durante cinco horas bajo el control psicológico de una organización criminal dedicada a los secuestros virtuales.
El caso fue expuesto por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) como ejemplo de la modalidad que registra un crecimiento acelerado en el país.
Según explicaron las autoridades, la víctima fue contactada para realizar un trabajo en una supuesta actividad entre Atenas y Orotina. Los delincuentes le indicaron un punto específico donde debía presentarse y, una vez que llegó al lugar, iniciaron una videollamada mediante una aplicación de mensajería.
Durante la comunicación, los sujetos le aseguraron que estaba siendo víctima de un secuestro y que no podía moverse del sitio. Además, utilizaron información obtenida de redes sociales para convencerla de que la vigilaban constantemente.
Los criminales le mencionaron detalles sobre lugares que había visitado, actividades familiares e incluso aspectos de su rutina diaria, lo que provocó que la persona entrara en pánico.
La amenaza fue escalando. Los delincuentes le indicaron que supuestamente había francotiradores observándola y que cualquier intento por abandonar el lugar podría costarle la vida.
Mientras la víctima permanecía inmóvil en una carretera solitaria, los sospechosos contactaron a familiares para exigir dinero a cambio de su supuesta liberación. La alerta llegó cuando uno de los allegados acudió a una entidad bancaria y entregó una nota a un cajero indicando que tenía un familiar secuestrado. El reporte fue trasladado al departamento de seguridad de la entidad, que a su vez contactó al OIJ.
A partir de ese momento, los agentes iniciaron diligencias para ubicar a la persona afectada y lograron encontrarla en el sector donde había sido citada.
Cuando los oficiales llegaron, descubrieron que nunca había existido un secuestro físico. La víctima permanecía sola, sin ningún custodio cerca, pero convencida de que era vigilada y de que cualquier movimiento pondría en riesgo su vida.
El OIJ explicó que este tipo de casos se conocen como secuestros virtuales, emocionales o psicológicos, ya que los delincuentes utilizan amenazas, manipulación y datos personales obtenidos mediante redes sociales para someter a las víctimas sin necesidad de retenerlas físicamente.
Las autoridades insistieron en la importancia de verificar la identidad de quienes solicitan servicios, compartir ubicaciones en tiempo real con familiares y denunciar de inmediato cualquier situación sospechosa ante el servicio de emergencias 9-1-1 o el OIJ.

