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Consulta
Mauricio hace dos años me casé y tenemos un bebé de un año y medio. Resulta que mi esposo apenas llega a la casa es para pasársela jugando en la tablet, ya hemos hablado y sé que nos amamos, pero no sé qué le pasa, por qué se comporta así, en lugar de llegar y ayudarme porque es su obligación cumplir la parte como padre y esposo.
Respuesta
Lamento mucho que esto esté sucediendo en su relación, que prácticamente está iniciando. En consulta y después de dar charlas muchas esposas se me acercan y me dicen: “Mi esposo se la pasa jugando videos electrónicos”, “Mi marido vive jugando fútbol 5 y mejengas o viendo partidos”, “Él llega del trabajo a sentarse frente a la computadora hasta altas horas de la noche”, “Sale con los amigos demasiadas veces y me quedo sola demasiadas veces con mis hijos”, “Pasa con su mamá casi todos los días”.
Estas son algunas de las quejas que tienen las esposas de sus parejas, hombres que parece no han entendido que se casaron y que no se debe seguir con la rutina de vida de soltero, no han entendido que por haber entrado en el matrimonio, este nos llama a cambiar formas de pensar, de vivir, a cambiar prioridades, pues ahora lo primero es formar un hogar y, lógico, la diversión deja de ser prioridad.
En estos casos parece que la inmadurez es parte de la problemática. Significa que aún el hombre sigue actuando como adolescente, en vez de tener una conducta de adulto, como debería ser. A un adulto casado y maduro le preocupa el construir un matrimonio funcional, le preocupa prepararse para las cosas que puedan venir, y entiende que una manera de amar a su pareja y su hogar es dándoles mucho tiempo cara a cara a su esposa e hijos. Debe aprender que las prioridades cambian.
Ahora, ¿por qué cambiar mi estilo de vida de soltero? Se debe entender que el matrimonio se construye por parte de los dos, no solo de uno. En el matrimonio van a venir situaciones difíciles, en las que se ocupa que dos adultos solucionen; el hogar ocupa adultos responsables que vayan formando poco a poco un hogar para ellos y sus hijos. Esta situación de demandas del hogar necesita que se le dé bastante tiempo; debemos tomar tiempo para aprender a construir una familia, o sea leer y asistir a grupos matrimoniales, así como dedicar tiempo a compartir juntos, a conversar en toneladas, a crear espacios para estar compartiendo y así hacer crecer la relación.
No se está diciendo que el hombre tiene que dejar de divertirse o volverse alguien superserio, pero una cosa es jugar de vez en cuando y otra pasar jugando juegos electrónicos, pasar demasiado tiempo con amigos, con la mamá o con ese juguete llamado “mi carro”, o hasta trabajando demasiado tarde, como si no se tuviera un hogar donde le esperan una esposa y unos hijos que lo aman y desean pasar tiempo con él.
Un matrimonio ocupa un hombre en casa, que sea esposo adulto y no un eterno adolescente. Cuando uno se casa todo cambia y debemos transformarnos, no podemos ser los mismos. La unión necesita un hombre maduro en cuyo corazón su prioridad sea su hogar.
Mauricio Mora
Consejero familiar
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