
Jardel Leonid López Tyndall, hijo de Edwin Danney López Vega, alias “Pecho de Rata”, denunció haber sido víctima de una brutal agresión y amenazas de muerte presuntamente cometidas por funcionarios de la Policía Penitenciaria dentro del Centro Nacional de Atención Específica, conocido como Máxima Seguridad.
La denuncia fue presentada ante la Delegación Regional de Alajuela del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y quedó registrada bajo el expediente 26-004437-0057-PE.
El documento del cual Grupo Extra tiene copia, clasifica preliminarmente los hechos como homicidio en grado de tentativa y amenazas agravadas.
Los hechos habrían ocurrido la tarde del jueves 13 de agosto, pocas horas después de que López Tyndall ingresara al centro penitenciario procedente de una audiencia de medidas cautelares relacionada con el denominado caso Riverside.
Según el relato incorporado en la denuncia, López Tyndall ingresó a Máxima Seguridad y posteriormente fue trasladado a una zona donde pudo disfrutar de su hora de sol y realizar una llamada telefónica.
Una vez terminada la comunicación, asegura que varios funcionarios policiales se presentaron en el lugar. La denuncia identifica a uno de ellos con el nombre de Gabriel, a otro por el apellido Arguedas y menciona a un tercer funcionario cuya identidad completa se desconoce.
Posteriormente, le habrían entregado o lanzado aproximadamente tres bolsas negras y lo trasladaron a una celda que había quedado desocupada tras el traslado a Estados Unidos de Gilbert Bell Fernández, alias “Macho Coca”.
Es dentro de esa celda donde, según la denuncia, habría comenzado la agresión.
López Tyndall relató que uno de los funcionarios lo sujetó fuertemente de un brazo, otro del brazo contrario y el oficial identificado como Gabriel lo habría tomado por el cuello con la aparente intención de asfixiarlo o ahorcarlo.
Ante el riesgo para su integridad y su vida, López Tyndall asegura que logró liberarse de la sujeción, empujó a uno de los presuntos agresores y comenzó a pedir auxilio a gritos.
Supuestamente los llamados de auxilio habrían sido escuchados por otros privados de libertad recluidos en celdas cercanas.