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Gloria Bejarano
Ex primera dama de la República
La fiebre del mundial ya llegó a casa y por supuesto ir a comprar sobres con postales junto con el nieto es una forma más de compartir su pasión por el futbol y disfrutar su compañía. Esta actividad, sin embargo, se convirtió en una triste experiencia cuando el pequeño descubrió que habían robado los sobres de oferta que contenía el paquete de gaseosas. Nos dirigimos al cajero quien confirmó que todos los empaques habían sido vandalizados… sus ojos se abrieron con asombro y solo alcanzó a preguntar… “¿por qué alguien querría hacer eso?”
En el Museo de los Niños, hemos tenido la experiencia de recibir adolescentes que llegan a romper las exhibiciones y recientemente los noticieros informaron sobre la vandalización de las instalaciones de la UCR. Robo, vandalismo, violencia y destrucción y al igual que mi nieto me pregunto… ¿por qué?
La brecha educativa se ha identificado con carencias de tipo material, recursos insuficientes en las aulas, falta de tecnología y acceso a internet, edificaciones ruinosas y demás carencias de orden económico pero la realidad es que la brecha educacional no es únicamente una diferencia de recursos, es una diferencia cognitiva, cultural y de valores en la que poco o nada tiene que ver el estatus o la condición socio económica. La calidad de la educación y los valores de niños y jóvenes se deteriora rápidamente frente a la indiferencia, la complacencia o la impotencia.
Desconcierta que muchos jóvenes hoy no cuestionan nada que se publique en las redes, pero si desoyen los consejos de sus padres y abuelos, ponen en duda a la autoridad y el conocimiento ancestral. Su forma de conducirse y comportarse deja mucho que desear, pero de nuevo, no es culpa solo de ellos. Desde hace tiempo materias como Etimología, Educación Cívica, Lógica y Estudios Sociales se imparten bajo la modalidad de integración curricular estructurada en lugar de dictarse como asignaturas independientes y separadas, dándoles la relevancia que merecen.
La Etimología, enseña a comprender mejor nuestra lengua y estructurar mejor nuestros pensamientos. La Ética y la Lógica, son materias necesarias para comprender principios, valores y comportamientos para convivir y construir una mejor sociedad. Las clases de Cívica forman a nuestros estudiantes en los valores de la democracia, aprenden sobre la Historia, la Constitución Política, así como sus derechos y deberes como ciudadanos. Los maestros solían reforzar enseñanzas y principios inculcados en el hogar como la importancia del respeto, la responsabilidad, la solidaridad y la cortesía. Hoy se pide a los educadores inculquen estos principios sin que los estudiantes cuenten con las bases mínimas y en muchos casos, sin el apoyo o ejemplo de los padres.
En las clases de Ética se alienta a reflexionar, en forma crítica, sobre el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo, con lo cual los jóvenes pueden aprender a guiar su comportamiento, sus decisiones y vivir su vida de manera responsable y honesta. Por su parte la Lógica, lleva a razonar con rigor, precisión y coherencia, y con ello poder distinguir cuales son argumentos válidos y cuales falaces.
Se ha limitado el uso de estas herramientas educativas que permiten crear carácter, tener una brújula moral y capacidad de discernimiento. Herramientas que no son solo responsabilidad de la educación formal, son conocimientos y valores, que deben ser enseñados por la familia, la sociedad y el Estado. Las nuevas generaciones dependen de los valores que inculquemos, del ejemplo que trasmitamos, de la permisibilidad con que aceptemos los antivalores y la tolerancia que mostremos ante la violencia, el irrespeto, la deshonestidad, el odio y todo aquello que termina sirviendo de caldo de cultivo para crear una sociedad fallida en la que el robo de unas postales es suficiente para arrebatarle la inocencia a un niño y los grafitis, los vidrios rotos y el vandalismo nos den una señal de alarma.