“Hay una estela de muerte que está dejando la droga que llega al país”

Mauricio Boraschi, fiscal adjunto

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La ola de violencia y muertes que atraviesa el país en las últimas semanas ha elevado exponencialmente la cantidad homicidios, lo cuales ya alcanzaron la cifra hasta 717 asesinatos, 14 más que para el mismo periodo del año anterior. 

Sin embargo, destaca como ha recrudecido la violencia con que están actuando los sicarios para matar a sus objetivos, que incluso no se descarta, sean mismos integrantes de bandas con diferencias entre ellos. 

“Son homicidios por sicariato que obedecen, en su mayoría, relacionados con tráfico de drogas, desde deudas, luchas por territorios, entre grupos criminales que buscan imponerse uno al otro, o diferencias a lo interno de los mismos grupos”, dijo Mauricio Boraschi, fiscal adjunto. 

En este último caso, tienen ejemplos de casos de organizaciones que incluso a lo interno mandan a eliminar a uno de sus integrantes, debido a diferencias no resueltas. 

“Para nosotros esto refleja lo que venimos diciendo, que se trata de una estela de muerte y destrucción que deja no la droga que sale del país, sino la que ingresa”, añadió. 

Esto respalda la tesis del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) en recientes casos donde los criminales llegan a barrios de grupos rivales a disparar de manera indiscriminada e impactan a personas que no están relacionadas con bandas.


Lucha de territorios cobra víctimas inocentes.  

Un total de cuatro personas fueron baleadas recientemente en dos eventos muy parecidos en el sector de Cañada Sur, de San Sebastián, donde varios sujetos habrían llegado como represalias a “barrer” en esa comunidad. 

“Usualmente, los grupos rivales matan a un integrante específico de la banda contraria. Pero en estos casos, atacan a cualquier persona que se encuentre en la calle, siempre que pertenezca al barrio dominado por el grupo que cometió la agresión inicial”, dijo Randall Zúñiga, 

Para ejecutar estas acciones intimidatorias contra sus rivales, utilizan armas largas con la intención de causar gran terror. 

Inversión necesaria

Para Boraschi, aunque sea algo costoso, es urgente que las autoridades policiales inviertan recursos para blindar el ingreso del “clorhidrato de cocaína” que llega y se queda en el país. 

“Nos damos cuenta en virtud de la droga que se decomisa que va saliendo del país, pero imagínese las cantidades que llegan, pasan y se quedad acá”, señaló. 

Diario Extra consultó al fiscal adjunto sobre estos últimos cuatro casos, donde las víctimas fueron personas en situación de calle. 

Son casos que aún se investigan, pero por las características de la violencia utilizada y la forma de ejecución, podemos asumir preliminarmente que están vinculados a problemas relacionados con el narcotráfico”, afirmó.

Asimismo, detalló que estos casos en el fondo representan, en algunas ocasiones, el dominio territorial de organizaciones.

Violencia imitada

Boraschi lamentó que toda esta violencia está siendo copiada de otros países de la región latinoamericana que atraviesa por problemas con el narcotráfico. 

“Son modelos muchos copiados de otras regiones, esta historia ya ha sido copiada en Colombia y México”, dijo.

Por otra parte, lamentó que el país consuma producciones de narco novelas y series para que otras personas copien estos “modelos delictivos”. 

“Esta es una historia contada y vivida con mucho dolor por países como Colombia o México, incluso Guatemala o El Salvador, no estamos muy largo”, agregó. 

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