¿Hay un club de amigos en el Ministerio de Cultura?

Nuevas y extrañas pero convenientes relaciones aparecen una vez más en el seno del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) tras una investigación de DIARIO EXTRA, las cuales ponen en duda el uso de recursos públicos en cuanto al carácter de probidad y transparencia para el desarrollo de proyectos culturales. Sobresale cómo la actual ministra […]

Nuevas y extrañas pero convenientes relaciones aparecen una vez más en el seno del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) tras una investigación de DIARIO EXTRA, las cuales ponen en duda el uso de recursos públicos en cuanto al carácter de probidad y transparencia para el desarrollo de proyectos culturales.

Sobresale cómo la actual ministra Silvie Durán (con un poco mas de un año de estar en el Gobierno) fue subordinada de su actual directora del Centro de Producción Artística Cultural (CPAC) y ahora también productora del Festival Internacional de las Artes (FIA), Ada Acuña, para diferentes actividades. 

Según documentos en poder del Periódico de más Venta en el país, su amistad data de 2001, puesto que la misma Durán la recomienda “para quien interese” en nota del 24 de abril de ese año, y en un momento cuando la actual ministra fungía como presidenta de la Asociación Cultural Incorpore. 

Un detalle relevante es que cuando Acuña ganó la licitación del Festival Internacional de Cine en 2014, por ¢345 millones, Durán formaba parte de su equipo de trabajo. 

Acuña, antes de arribar al Gobierno, era una conocida “cazadora” de licitaciones para los diferentes proyectos que el Ministerio organiza y con ella labora una gran cantidad de personas (en el pasado, como ya se dijo, hasta la misma Ministra).

En 2015, antes de ser nombrada en el MCJ, Acuña gana la licitación de Servicios de Producción Ejecutiva para el diseño y realización de la representación costarricense en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, por un monto de ¢19.045.000. Destacan entre su grupo de colaboradores Fernando Guerrero y Karina Bejarano, entre otros. 

Lo curioso es que, una vez nombrada Acuña en el Gobierno, tuvo que ceder los derechos de la licitación a su subordinada Karina Bejarano, y para ello pidió permiso nada menos que a su amiga y excolaboradora ya ministra, Silvie Durán. La movida fue para que Bejarano pudiera recibir el segundo pago de la licitación ganada, ya que Acuña pasó de licitante a directora tanto del Centro de Producción Artística Cultural (CPAC) como del Festival Internacional de las Artes (FIA) y por ley no puede ser juez y parte.

“Para hacer efectiva la cesión del contrato y responsabilidades, El concesionario, será doña Karina María Bejarano Bogantes cédula… quien además de ser miembro y parte de la producción de este proyecto ha venido dando seguimiento en los procesos del mismo, quien tiene a su cargo de asumir la gira”, reza esa misiva de la que DIARIO EXTRA tiene copia. 

Una vez “ungida” la primera colaboradora, resulta extraño cómo un nuevo amigo de Ada y de Silvie apareció nombrado por un monto de ¢600 mil a través del Parque La Libertad, para que colabore en el CPAC. Se trata de Fernando Guerrero. Precisamente, Guerrero y Karina María Bejarano ganaron una nueva licitación (2015CD-000691-74900) por contratación directa y por un monto de ¢10 millones para brindar un “servicio de producción por la competitividad del sector música de Costa Rica”. 

En síntesis, a grandes luces el actual Ministerio de Cultura y Juventud parece más un club de amigos y surgen preguntas: ¿Quién garantiza que Ada Acuña y la propia Ministra no sean juez y parte en el entramado de licitaciones millonarias? ¿Existe un conflicto de intereses entre la jerarquía del Ministerio y la cantidad de colaboradores, que siempre son los mismos?