Hay salida de la crisis fiscal y es política

A estas alturas ya nadie puede negar que la cuestión fiscal se enquistó. El Gobierno, los partidos políticos, los sindicatos y los empresarios deben aprovechar estas vacaciones para poner “las barbas en remojo” y reflexionar. El 2018 queda lejos y la situación fiscal del país, que aún es manejable, seguirá agravándose si no entendemos el sentido de aquella famosa frase de Einstein, con la que definía la demencia como la vana esperanza de obtener resultados diferentes haciendo siempre lo mismo.  

A estas alturas ya nadie puede negar que la cuestión fiscal se enquistó. El Gobierno, los partidos políticos, los sindicatos y los empresarios deben aprovechar estas vacaciones para poner “las barbas en remojo” y reflexionar. El 2018 queda lejos y la situación fiscal del país, que aún es manejable, seguirá agravándose si no entendemos el sentido de aquella famosa frase de Einstein, con la que definía la demencia como la vana esperanza de obtener resultados diferentes haciendo siempre lo mismo.

 

Dicho esto, quiero recordar que en setiembre de 2014, hace más de un año, Óscar Arias Sánchez propuso bajar el déficit fiscal en un 5 % del PIB, en un plazo de 24 meses. Tres puntos se obtendrían por la vía tributaria, y dos mediante una reducción del gasto público equivalente a unos seiscientos mil millones de colones.

 

Desde el planteamiento del expresidente Arias en setiembre de 2014, sólo han sucedido 2 cosas. La crisis siguió agravándose, y ninguno de los que rechazó la propuesta, incluido el Gobierno, fue capaz de plantear alternativas y de obtener resultados concretos. Es decir, perdimos un año, y si no nos aplicamos la frase de Einstein, perderemos otro y otro más.

 

Por esta razón, Costa Rica debería retomar la propuesta de Arias, que partía precisamente de la necesidad de forjar un compromiso entre el presidente Solís y los sectores empresariales, laborales y políticos, en el que se identifiquen las medidas puntuales para lograr esa reducción del déficit, y se canalice el apoyo político necesario para implementarlas.

 

Entender que una negociación de esta naturaleza es posible, demanda superar la actitud parroquiana con la que juzgamos y ejercemos la política en Costa Rica. Por eso cuando hizo su planteamiento, Arias citó como antecedente la experiencia española de los “Pactos de la Moncloa”. El “Acuerdo sobre el programa de saneamiento y reforma de la economía” y el “Acuerdo sobre el programa de actuación jurídica y política” se firmaron en el Palacio de la Moncloa en 1977, entre el gobierno presidido por Adolfo Suárez y los principales partidos de la oposición, con el apoyo de las cámaras empresariales y los sindicatos.

 

Con la lejanía de los hechos, podríamos pensar que tras la muerte de Franco y con el régimen en retirada, la coyuntura española era fácil de abordar. Sin embargo, se trató de uno de los periodos más difíciles de aquel país. La crisis del petróleo de 1973 golpeaba de lleno a España, y el desempleo y la inflación se habían disparado por razones propias del país y del momento. La situación no podía ser más complicada, y aún así los españoles lograron un compromiso trascendental.

 

Superar la crisis fiscal, al igual que cualquiera de las grandes transformaciones que el país requiere, demanda un pacto de estadistas donde no haya ni vencidos ni vencedores, sino la voluntad de solucionar una problemática que nos afecta a todos. De lo contrario, la alternativa que nos queda es seguir varados en un pulso donde unos tratan inútilmente de imponer a los otros sus tesis, los otros echan la culpa a los unos por la falta de resultados, y donde todos actúan enervados por el alucinógeno de un 2018 que no hará más que devolver el reloj a cero.

 

*Exministro de Justicia y Paz

Analista de políticas públicas

[email protected]