Hay que prestar especial atención a los niños

A pocos días para la entrada a clases, muchos padres de familia, pero en especial los pequeños de la casa, están tratando de aprovechar hasta el último minuto de este tiempo libre.  Algunos sacan el tiempo para ir a la playa, quienes viven cerca de ríos sacan el rato para ir a darse un chapuzón en alguna poza. Otros ante la falta de dinero salen hacia donde puedan, ya sea a un parque, al mall o simplemente a darse una vueltecita en bicicleta o en patines por el barrio.  Sin embargo, debemos tener en cuenta que a los niños siempre hay que tenerlos a la vista, porque en cualquier momento puede ocurrir una desgracia. Recordemos que ellos no miden el peligro y, además, por su inocencia, no logran identificar las malas intenciones de algunas personas.   

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A pocos días para la entrada a clases, muchos padres de familia, pero en especial los pequeños de la casa, están tratando de aprovechar hasta el último minuto de este tiempo libre. 

Algunos sacan el tiempo para ir a la playa, quienes viven cerca de ríos sacan el rato para ir a darse un chapuzón en alguna poza. Otros ante la falta de dinero salen hacia donde puedan, ya sea a un parque, al mall o simplemente a darse una vueltecita en bicicleta o en patines por el barrio. 

Sin embargo, debemos tener en cuenta que a los niños siempre hay que tenerlos a la vista, porque en cualquier momento puede ocurrir una desgracia. Recordemos que ellos no miden el peligro y, además, por su inocencia, no logran identificar las malas intenciones de algunas personas. 

Precisamente por eso es que hacemos un llamado para que el inicio del curso lectivo esté lleno de muchas ganas de aprender, de esas enormes ansias por conocer a los compañeritos y disfrutar la infancia por los pasillos de la escuela.

Pero lo más importante, es educar para que el fantasma del bullying no haga su aparición en las escuelas y colegios de nuestro país. Bastante daño hizo esta práctica el año anterior, provocando que muchos pequeños dejaran los estudios o tuvieran que cambiar de institución en medio curso lectivo porque la situación se volvió insostenible. 

Las palabras que recibimos de otras personas muchas veces pueden hacernos más daño que un golpe. Las groserías, los apodos o las burlas, terminan haciendo mucho perjuicio en los menores que las reciben. 

Nadie puede negar que aquel apodo de gordo marca a muchos, pues consideran que esto no puede cambiar y más bien consumen más comida como una vía de escape. Para algunos esto empeora al llegar al colegio, porque al entrar en la etapa adolescente se sienten incómodos con ciertas prendas de vestir, el no poder andar a la moda o tener dificultad para compartir en grupo. Así, una broma “inocente” puede repercutir en el ánimo y comportamiento de un estudiante e incluso marcarlo de por vida.

Muchas veces un defecto físico, una diferencia de criterio o de pensamiento, pueden hacer que los niños escuchen los temidos apodos como gorda, orejona, paisa, maricón, zorra, fea, a algunos esto no les hará ni cosquillas. 

Ojalá que antes de comenzar el curso lectivo los padres se familia se sienten con sus hijos para explicarles la importancia de ser respetuosos con sus compañeros y alejar el bullying de las aulas. Hacerles entender que estos comportamientos hacen que para otros compañeros sea toda una pesadilla ir a clases.

Recordarles que nadie tiene el derecho a insultar o hacer sentir menos a otras personas y menos aún golpearlos. Enseñarles que cuando esto suceda deben hablar con los encargados del centro educativo pues estos problemas hay que atacarlos desde la raíz. 

Además, hacemos un llamado a los educadores para que no se tomen estas cosas como simples bromas de niños, porque el bullying ha provocado gran cantidad de suicidios en otros países y Costa Rica nunca debería sumarse a esta lista. 

Es su deber identificar a estos menores que tienen por deporte hacer sentir mal a sus compañeros a punta de insultos y de golpes. Deben proceder de inmediato y llamar a los padres para que tomen cartas en el asunto; de no observar ninguna mejoría, entonces abordar otras medidas. 

Sabemos que todos los niños tienen derecho a la educación, merecen estudiar en un ambiente tranquilo, que les permita aprender, pero sobre todo a desarrollarse como buenas personas. 

Si la situación persiste, las autoridades escolares están en la obligación de tomar medidas drásticas. No es justo que los estudiantes permanezcan en un ambiente de temor, pues eso afecta su aprendizaje. 

Maestros y profesores, deben permanecer como se dice popularmente “ojo al Cristo”, pues la mayor parte de estos casos se da en periodo lectivo, principalmente en los recreos. Deben estar preparados para dar asistencia tanto al agresor como a la víctima. 

Recordemos que el acoso escolar puede ocurrir en cualquier estrato social, sin distinción de edad o sexo, pues algunos niños desde el kinder son presa de aquellos que disfrutan de burlarse de los demás.

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