
Durante los primeros días de mayo era común observar pequeños escarabajos chocando contra las ventanas, marcando simbólicamente el inicio de la época lluviosa.
Según especialistas, este fenómeno responde al inicio de su ciclo reproductivo. En esta época, los escarabajos emergen del suelo, donde permanecen ocultos como larvas durante gran parte del año, para iniciar su fase adulta y aparearse.
No obstante, su presencia ha disminuido de forma notoria en los últimos años. Expertos atribuyen esta reducción principalmente a los efectos de la urbanización acelerada, que ha transformado su entorno natural.
Andrés Arias, biólogo y curador del Museo de Insectos de la Escuela de Agronomía de la Universidad de Costa Rica (UCR), explicó que este declive está estrechamente vinculado con la biología de estos coleópteros y los cambios en el uso del suelo.
“Lamentablemente, muchos de sus hábitats tradicionales como cafetales y potreros han sido reemplazados por concreto y estructuras urbanas. Esto ha generado una evidente disminución en su población”, detalló Arias.
El llamado de los científicos es a reconocer el valor de estos insectos más allá de su presencia molesta en las casas, y a fomentar prácticas que protejan su hábitat, especialmente en zonas donde la expansión urbana sigue creciendo.