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No verlo caminar por las polvorientas calles de Santa Cruz o por el pequeño pero ya congestionado centro de este cantón guanacasteco llamó la atención de quienes conocían a Iván González Cordero, de 48 años, pero más aún generó sorpresa entre sus compañeros de trabajo en los Tribunales de Santa Cruz que no se presentara a trabajar, que no llamara o contestara su celular.
Esa inquietud llevó a un grupo de personas a buscarlo en su casa, una vivienda de tamaño mediano con fachada de piedra, ubicada a media cuadra del centro. Tras tocar varias veces el timbre, llamarlo por su nombre y no obtener respuesta, se alertó a las autoridades, quienes ingresaron por la fuerza y lo encontraron sin vida en un cuarto.
Según las autoridades, González llevaba varios días fallecido porque su cuerpo estaba en avanzado estado de putrefacción y al parecer tenía varias heridas. Los exámenes forenses determinarán si es parte de una posible caída, producto de arma blanca o de fuego, o bien parte del proceso normal de descomposición del cuerpo.
Por la tarde de ayer, cuando trascendió el hallazgo, en un programa de radio de la zona uno de los locutores, quien dio a conocer la información, aseguró que “las autoridades buscan a un hombre quien al parecer vivía con él y de quien no se conoce su paradero”.
Se agregó en el breve avance que “González estuvo destacado en Desamparados, pero por supuestas amenazas de muerte solicitó traslado y fue remitido a Santa Cruz”.
El juez de apelaciones del Tribunal de Santa Cruz fungió como asistente de la Sala Tercera de la Corte y fue profesor de Derecho en la Universidad de Costa Rica, de donde se graduó e impartió un curso llamado “Teoría General del Proceso”.
Una vez en Guanacaste, dejó de lado la actividad en redes sociales, pues su última publicación fue en abril del 2014, pero anterior a esa fecha dio a conocer algunos de los atardeceres de los que disfrutaba en esta zona o su visita a diferentes lugares como Playa Grande, Ostional y Avellanas.
También subió la foto de sus perros “Canuto”, “Cenizo” y “Sasha”, de quienes comentó: “Mis tres compañeros al fin juntos”.
Muchos amigos siempre estuvieron pendientes de él con mensajes de cariño y en una ocasión dijo sentirse muy contento en la zona rural costera, cerca de la playa.
El sábado anterior fue la última vez que alguien vio al juez y uno de sus amigos lo habría llamado en varias ocasiones pero no obtuvo respuesta.
Las autoridades deberán aclarar qué sucedió y qué produjo la muerte de González. Mientras tanto, sus familiares en San José esperan el cadáver para darle sepultura.