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El presidente Rodrigo Chaves se equivoca profundamente cuando minimiza la crisis de inseguridad que vive Costa Rica. Eso es “tapar el sol con un dedo”.
Con transparencia y conocimiento, como exministro de Seguridad Pública, si afirmo que no estoy de acuerdo en echarle sólo al actual Gobierno la responsabilidad y culpa de esta gravísima e incontrolada crisis, aunque sí es cierto que, en estos tres años, hemos llegado al límite del abismo como país.
Esta es una crisis por acumulación que viene desde mucho atrás y obedece, también, a poderosos factores transnacionales fuera del control de Costa Rica.
Cuando asumí el Ministerio de Seguridad Pública, en mayo del 2006, mi sorpresa fue mayúscula y así lo he manifestado otras veces, cuando autoridades estadounidenses me presentaron el cuadro real de las rutas abiertas del narcotráfico por vía marítima y a través del territorio nacional: toneladas de cocaína por la ruta del Pacífico que venían desde Colombia y el sur, así como marihuana reforzada, desde San Andrés, a nuestra costa atlántica.
Las informaciones que, igualmente, se me dieron al más alto nivel, cuando viaje a Bogotá, tenían la misma magnitud y señalaban los mismos hechos sobre lo que sucedía en forma masiva y como parte de un delito transnacional en el que, las aguas y el territorio nacional, estaban desde entonces comprometidas, al mismo tiempo que poderosos grupos mafiosos estaban penetrando abierta y activamente todas las estructuras de la sociedad costarricense y el Estado.
Eso fue hace 19 años y de todo ello hay testigos más que calificados.
En ese entonces, sólo ocurría alguna que otra incautación de cocaína y el tema apenas era noticia en la prensa, excepto por los gravísimos casos de Caro Quintero, Fiona y Allen. ¡Pero la realidad verdadera era otra muy distinta!
Solo les recuerdo aquel valiente y documentado Informe de la primera Comisión Legislativa sobre Narcotráfico sobre tales personajes, sucedidos hace unos 40 años. Ahora, el caso de Celso Gamboa y los extraditables, reconfirma y prueba, cuánto más y de qué forma hemos seguido perdiendo a Costa Rica.
¡Con determinación procedamos y extraditemos a los responsables directos, lleguemos hasta las últimas consecuencias, establezcamos responsabilidades penales y “saquemos del closet” la red de cuido política, económica y social que permitió esta trágica, censurable e inaceptable barbaridad!
La SOLUCIÓN… es hacer lo que se debe hacer y aceptar la realidad tal y como es, unirnos firmemente como país, dejarnos de excusas, mentiras y politiquería e implementar con valentía un Plan de Acción Integral contra la narcoactividad, la violencia criminal y la corrupción que están destruyendo a Costa Rica.
¿Y usted qué opina?