Hablando en serio

Lo prioritario para el país es la reactivación económica, con el propósito inmediato de bajar las tasas “récord” del déficit, el desempleo e índices de pobreza. Habrá, inevitablemente, que recortar el gasto público y eso pasa por reducir o grabar los salarios y las pensiones de lujo y, primordialmente, fusionar instituciones para, entre otros fines, evitar la duplicidad de funciones y contener así el costo operativo del aparato estatal. No se trata de eliminar ministerios, pero sí evaluar la necesidad y eficiencia de algunos y, solo por vía de ejemplo, los Ministerios de la Condición de la Mujer, el de la Niñez y Adolescencia, el de Vivienda…, así como instituciones y programas de asistencia social bien podrían refundirse en un solo ministerio, como apéndices del mismo. Sobre esto, ya existe un proyecto de ley del exdiputado Ottón Solís en el cuatrienio anterior.

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Lo prioritario para el país es la reactivación económica, con el propósito inmediato de bajar las tasas “récord” del déficit, el desempleo e índices de pobreza. Habrá, inevitablemente, que recortar el gasto público y eso pasa por reducir o grabar los salarios y las pensiones de lujo y, primordialmente, fusionar instituciones para, entre otros fines, evitar la duplicidad de funciones y contener así el costo operativo del aparato estatal. No se trata de eliminar ministerios, pero sí evaluar la necesidad y eficiencia de algunos y, solo por vía de ejemplo, los Ministerios de la Condición de la Mujer, el de la Niñez y Adolescencia, el de Vivienda…, así como instituciones y programas de asistencia social bien podrían refundirse en un solo ministerio, como apéndices del mismo. Sobre esto, ya existe un proyecto de ley del exdiputado Ottón Solís en el cuatrienio anterior. Decidir, además, cerrar entidades del organigrama estatal que no son productivas como el Consejo Nacional de Producción, Japdeva, buena parte de la Refinadora que no refina nada, por mencionar algunas. Lo que no se vale es “poner la mano en el arado” y, mirar para atrás puesto que ya se sabía “a lo que vinimos”. Hay que tener una determinante disposición.

Ahora que, si se trata de hablar de despilfarro, hagámoslo en serio. Empecemos por remontarnos a la campaña electoral 2014 del partido en el gobierno, justo en estos últimos seis años; seguros que es vox pópuli cómo se dilapidaron recursos públicos en esta y, además, tengo mis dudas que los “beneficiados”, presuntos proveedores de bienes y servicios, algunas personas físicas y jurídicas; hayan honrado sus obligaciones con el fisco, quizá ya desde entonces evasores de impuestos.

No más iniciada la Administración Solís Rivera, coloca partidarios en puestos de ministros y viceministros sin atestados académicos suficientes, lo cual no fue óbice para que cobraran pluses que no les correspondían, personalmente, dudo mucho que un solo centavo de esos dineros haya sido reintegrado al erario público. Igual, algunos jóvenes de la “célula” progre, ya en puestos de ese gobierno se dan el tupé de acordar usar fondos públicos para intereses de su tendencia electoral, y… bueno ahí siguen ellos como asesores en Casa Presidencial y fracción legislativa y, hasta de viceministro, alguno. De igual manera, sería interesante saber cuánto se derrochó en el malogrado proyecto de Banca Kristal que, a mí se me figura fue para proporcionarle un ingreso a alguien;  y habría que revisar el monto usado en viajes y promoción de imagen en el anterior y el actual gobierno. Eso es lo que yo llamo la cultura del despilfarro, y que difiere mucho al principio original de austeridad del partido en el poder desde hace seis años. 

Tampoco olvidemos el costo moral y económico que este pueblo ha tenido que pagar por el escándalo del cemento chino y, hasta el “hueco heroico” que nos heredó el expresidente Solís; amén de la repercusión a nivel internacional que nos ha bajado de puesto en muchas calificaciones.

Ahora bien, se sabía que la reforma fiscal era insuficiente, pero pasó y, a todos nos corresponde poner un granito de arena; por eso me llama la atención la polémica suscitada con la regla fiscal; si entidades públicas no fueron capaces de usar los recursos asignados en el presupuesto, pues el cálculo debe ser a partir de lo ejecutado, ya que se demuestra que fue suficiente para sobrevivir el año. También, en el “Plan para Reducir Deuda Pública…”, se dice que usarán esos superávits. Igual menciona “atacar la evasión de impuestos”, pero; ¡Oh, sorpresa!, hay evasores en el gabinete.

Sin duda, para gobernar nuestro país, hay que hacerlo muy en serio.