Gusto sexual, respeto social

Varias veces lo hemos dicho acá, la preferencia sexual no es un tema de escrutinio público, es un asunto de derechos humanos que debe respetarse en todos sus extremos.

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Varias veces lo hemos dicho acá, la preferencia sexual no es un tema de escrutinio público, es un asunto de derechos humanos que debe respetarse en todos sus extremos.

 

Hace un par de días el Juzgado de Familia en una sentencia que se encuentra ahora en estudio avaló derechos de parejas gais, aquello fue aplaudido por muchos y repudiado por otros.

 

Era de esperarse, todo el mundo opinó, pero más que eso todo el mundo condenó, no solo a la trabajadora judicial que emitió el falló sino también a la pareja de jóvenes profesionales que se beneficiaron.

 

Este es un país libre, hay derecho a opinar y expresarse, hay derecho a berrear, como se dice popularmente, y eso fue lo que sucedió, pero se cometieron mil excesos, los cuales son imperdonables y molestos.

 

Siempre es bueno debatir ideas con otras ideas, pero no con insultos, no con discriminación y menos con desprecio. 

 

Parece mentira, tras conocer la sentencia del Juzgado pocas personas hicieron un análisis sesudo de las implicaciones, pocos, para no decir ninguno, basó sus comentarios en pensamientos fundamentados, respetuosos y reales.

 

Bastó con ver los comentarios de la gente en páginas web y redes sociales de los diferentes medios de comunicación donde se dio a conocer la noticia, hubo una pila de improperios, vulgaridades y otras manifestaciones desde todo punto de vista inaceptables.

 

¿Por qué inaceptables? Pues muy sencillo, la vida de terceros no debe ser un tema de incumbencia nacional, sería como permitir que el país entero se dé la licencia de opinar que las madres solteras, los enfermos por alcoholismo, los privados de libertad o lo enajenados no tienen derechos, peor aún, pueden ser irrespetados en cada extremo por su condición.

 

La vara con que se está midiendo parece tener connotaciones religiosas de toda índole, las mismas que jamás permitirían un desaire de tal magnitud. 

 

Esa es una aberración. En Costa Rica se ha rebasado la línea, las parejas del mismo sexo son seres humanos que como cualquier otro merecen ser sujetos de derechos; si desean hacer su vida pueden tenerla sin necesidad de que eso sea un asunto de aprobación masiva, basta con el consentimiento de las partes.

 

Pero más que darle el visto bueno a una relación de dos personas gais, lesbianas, transexuales o bisexuales, lo primero es el respeto y la tolerancia.

 

No es posible que aquí dejemos ver las pasiones más bajas de cara a situaciones humanas. 

 

Este tipo de discriminación ha llevado al mundo a la muerte, si no que lo digan las poblaciones negras, que durante siglos fueron esclavizadas, se vieron ultrajadas, marginadas y asesinadas solo por el color de su piel, algo que hoy el orbe ve con otros ojos.

 

Ni que decir de la religión. Posiblemente este es uno de los factores que más víctimas contabilizan en la historia y parece no tener fin, pues todas las partes se dicen dueñas de la verdad absoluta, algo que se sabe no existe.

 

Hay vejámenes contra las mujeres, los niños, los adultos mayores, y son condenados con vehemencia. ¿Entonces cuál es la diferencia con otros seres?

 

Es triste ver cómo desde las redes sociales se están promoviendo movimientos homofóbicos que incitan a la violencia, que llaman a dar un paso más allá de la discriminación.

 

Nadie dice que exista un acuerdo ante un tema como el de las uniones de personas del mismo sexo, eso sería casi imposible, pero lo que sí no pueden faltar son el respeto y la dignidad, condiciones que no se negocian.

 

Los derechos humanos no son un asunto en discusión, no se trata solo de pensar en un altar y el blanco de un vestido de novia, hay toda una normativa jurídica inquebrantable por cumplirse, pese a que algunos piden hasta la horca para quienes deciden emparejarse como semejantes.

 

El gusto sexual no es un asunto de incumbencia social. Si se exige respeto, se debe dar respeto.