
Vienen los juegos ante Haití, este jueves 13 en Curazao y contra Honduras, el 18 de noviembre en casa. Qué tenemos, cómo nos irá, cómo sacar el juego… De eso y más conversamos en Grupo Extra con una voz autorizada, el exseleccionador Alexandre Guimarães.
¿Cómo califica los juegos ante Haití y Honduras?
Todo el mundo es consciente de lo que significan estos dos partidos. Haití me ha sorprendido. Vi muy poquito del juego de ellos contra Honduras allá. Fue un partido donde Honduras tuvo opciones de ganar. Saben que sus posibilidades dependen de ganarle a Costa Rica.
¿Y qué opina de Honduras?
Contra Honduras, independientemente de lo que pase ante Haití, es el juego que va a decidir si te metes directo o vamos por el repechaje. Los partidos contra Honduras, aquí, siempre son complicados. Ellos también le han dado importancia a estos dos juegos, dándole espacio a la selección. También habrá que ver quién será el árbitro que viene.
¿Tenemos con qué sacar estos juegos?
Sí lo tenemos, después de un comienzo que parecía imprevisible, en términos de inestabilidad emocional. Ahora desde las últimas convocatorias hay un balance.
¿Es más difícil un Haití para el que todo es ganar-ganar?
Sí, ellos se deben estar dando todavía cabezazos contra la pared al dejar ir la victoria en San José, en La Sabana. Ellos planearon muy bien ese partido y fueron muy contundentes, algo que en las selecciones caribeñas no es muy común.
¿Qué significa que Celso llegue a ser el de más juegos eliminatorios?
Para nosotros lo que él decida con respecto a esa decisión siempre lo vamos a apoyar. Realmente desconocía ese dato (puede a llegar a 60 juegos y ser el número 1). Alcanzarlo ahora sería una constatación de lo que ha sido su carrera en selección nacional, si llega a tener minutos. Estaría en el podio de los más grandes jugadores de Costa Rica.
Celso dice que el juego se gana con cero errores. ¿Qué más hay que hacer?
Será combinar cabeza fría y corazón caliente. Además de lo que dijo Celso es importantísimo que todo el mundo esté con el corazón caliente y la cabeza fría, tanto jugadores como cuerpo técnico. En el Estadio Nacional la afición tica sabe muy bien cómo intervenir y tienen ese olfato de saber cuándo deben marcar presencia para empujar a los futbolistas.

