Gobierno rezagado en gestión de riesgo pese a tragedias

El 22 de abril de 1991 antes de las 4 p.m. se produjo un terremoto de 7.7 grados con epicentro 36 kilómetros al suroeste de la provincia de Limón. Ya han pasado 30 años de ese día, y para quienes conocen del tema, el Gobierno de Costa Rica sigue rezagado en temas de prevención y […]

Lic. Juan de Dios Blanco Fonseca

El 22 de abril de 1991 antes de las 4 p.m. se produjo un terremoto de 7.7 grados con epicentro 36 kilómetros al suroeste de la provincia de Limón.

Ya han pasado 30 años de ese día, y para quienes conocen del tema, el Gobierno de Costa Rica sigue rezagado en temas de prevención y trabajo de gestión de riesgo, que ayuda a salvar vidas. 

De acuerdo con el geólogo Gino González, quien se especializó sobre estos temas en Japón y actualmente cursa un doctorado en vulcanología en Bari, Italia, el mapa nacional de fuentes sísmicas debe actualizarse con urgencia, pues estas guías y la información científica son insumos prácticamente inexistentes en la actualidad. 

También señala que el país cuenta con recursos económicos y humanos para lograr una mejor capacitación de la población en estos temas, pero no se invierte en prevención.

“La información debe ir acompañada de un entrenamiento constante primario y que llegue a las comunidades que están más expuestas a estos eventos”, concluyó.

 

TERREMOTO

 

Producto de lo que fue ese terremoto a inicios de los años 90, hubo 48 fallecidos en Costa Rica y 79 en Panamá, además de una cifra aproximada de 1.200 heridos entre los dos países. 

González explica que la mayor parte de los fallecidos se debió al colapso de estructuras y deslizamientos. 

Los reportes de ese entonces mencionan centenares de estructuras dañadas, se trataban de edificaciones históricas, infraestructura para ferrocarriles, puentes, puertos y acueductos.

Después de las revisiones de las autoridades pertinentes, se determinó que 4.451 viviendas colapsaron y 7.869 quedaron con daños severos. 

Por su parte, la Red Sismológica Nacional (RSN) registró daños en un área de 800 kilómetros cuadrados que incluyen 80% de territorio costarricense y 20% panameño.

Así las cosas, fue necesario reconstruir 309 kilómetros de carretera, por lo que el gobierno en ese momento invirtió ¢21.900 millones.

 

ATENCIÓN DE EMERGENCIAS

 

Según el geólogo consultado por DIARIO EXTRA, cuando el terremoto ocurre, también se da un estremecimiento súbito de la costa y en pocos segundos el mar se retira de esta por un periodo que puede extenderse hasta por 20 minutos, después regresa con la violencia de un tsunami.

González explica que así sucedió esa tarde de abril del 91 en el Caribe costarricense. “Vienen las olas, pero afortunadamente el levantamiento hace que el tsunami que viene a golpear la costa del Caribe no sea tan severo”, indicó el geólogo. 

Además, refirió que Costa Rica tuvo la suerte de que el arrecife coralino nos protegiera en aquel momento. 

“Estamos lejos de aprender la lección, ya que hoy en día son contadas las playas con rotulación sobre peligro de tsunami”, comentó González. 

Los costarricenses generalmente no parquean en posición de salida, por lo que si un evento como este se vuelve a generar en alguna de las costas, las personas saldrán corriendo hacia sus carros. “Si todos los carros echan reversa eso podría ser una tragedia”, consideró.

A criterio del geólogo en nuestro país se han registrado más de 20 tsunamis y la mayoría se dieron en el Caribe desde el Siglo XVIII.

 

CNE

 

La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) presentará hoy el Plan Nacional de Gestión del Riesgo, en conmemoración al 30 aniversario del terremoto de Limón. 

Este plan se presentará vía Facebook Live a las 3:15 p.m. por medio de la página de la CNE. Consta del trabajo que se realizará los próximos 5 años en materia de reducción de desastres.

“Tendremos un panel de expertos quienes nos darán un recorrido por ese hito histórico”, explicaron.

 

HISTORIAS

 

González cuenta como parte de las historias de vida de aquellos que vivieron los duros momentos del terremoto el instante en que los afectados salían de sus casas. Otros tenían curiosidad de ver que el mar se retiraba y dejaba peces en la orilla, que algunos se apresuraban a captuar.

Además, el mar llegaba a 15 o 20 centímetros de las viviendas.

 

 

Jesús Alvarado

Corrió por su familia

 

Jesús Alvarado comenta que a las 3:55 p.m. de ese día en el predio donde trabaja había varios camiones y vio cómo el suelo se abría y cerraba.

“A como pude salí hasta la calle y empecé a buscar hacia el centro, pensando en mi familia porque vivíamos pegados a la laguna en Cieneguita”, afirma. Cuando llegó su esposa con su hijo en brazos, salió a llamar a la mamá, en ese momento un señor que era soldador la ayudó cuando la cabina de un teléfono público por poco la aplasta al caerse.

 

Miguel Rojas

“Las montañas se destrozaban”

 

Miguel Rojas, vecino de Valle La Estrella, recuerda que para él fue difícil ese momento, pues estaba llegando de trabajar en una finca con el papá y sus hermanos.

“Las montañas donde yo vivía se destrozaban, la tierra se habría y la casita de nosotros casi se caía, fue algo triste porque éramos muy pobres y el camino hacia el pueblo quedó destruido”, comentó.

 

Carlos Bryant

“Mi jefe corrió desnudo”

 

Carlos Bryan trabajaba para Coopelimón y se encontraba debajo de un microbús engrasándolo, mientras que su jefe se dirigía al baño.

El sobreviviente cuenta cómo en ese momento le gritaron que saliera de debajo del vehículo. 

“Saliendo de ahí, la buseta cayó y mi jefe salió prácticamente desnudo”, contó. También expresó que la carretera se hizo como una culebra.

 

José Antonio Arias

Perdió todo en el bar

 

“Yo me acuerdo que eso fue triste. Tenía un bar en ese tiempo, solo recuerdo que la tierra empezó a vibrar y después unos movimientos fuertes, hicieron que yo perdiera todo lo que tenía en las vitrinas y estantes”, explicó José Antonio Arias. 

De acuerdo con Arias, la comunidad se vio afectada y no recuerda cuántos días después lograron abrir el camino que comunicaba Limón con Sixaola, pero debieron correr para abrir una carretera que les ayudara a que la colaboración de los costarricenses les llegara.

 

Víctor Jara

Explosión le quemó cara

 

Víctor Jara trabajaba para Recope y realizaba labores de mantenimiento dentro del tanque 702 cuando sintió el piso moverse.

Jara dice que salió por un hueco del tanque, corrió a la calle, cayó al suelo justo cuando hubo una explosión que lo alcanzó y le quemó un brazo, piernas y rostro. 

Por este accidente estuvo internado por mes y dos días debido a la gravedad de las quemaduras.

 

Roger Amorety

Salvó a una niña de 12 años

 

Roger trabajaba para la Fuerza Pública y ese día fue hacerle un favor a un teniente en una ferretería.

“En ese momento que iba en la calle, los carros se sacudían y gente gritaba. Una señora salió gritando de la soda Saudí y yo andaba uniformado”, rememoró. Añadió que entró a la soda y sacó una niña de 12 años de la cocina y en ese momento la cocina y un cine se desplomaron.