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Un total de ¢13.658 millones es la disminución presupuestaria proyectada para la subpartida de mantenimiento de vías de comunicación, la cual sufrirá un severo ajuste al pasar de ¢59.870 millones en el presupuesto autorizado de 2026 a ¢46.211 millones en la propuesta de gasto formulada para el próximo año. Dicha situación, según los expertos, frena la capacidad operativa para atender el progresivo deterioro en las carreteras del país.
La propuesta financiera presentada para el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) refleja importantes recortes en sus dependencias, pues, por ejemplo, el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) bajará de ¢165.562 millones en 2026 a ¢157.022 millones.
Según el propio documento presupuestario, esta disminución tendrá efecto directo en las carreteras, pues la meta del porcentaje de cobertura de mantenimiento rutinario de la red vial nacional se redujo drásticamente de una línea base de 98% a una meta fijada en 80% para el periodo 2027-2030.
Pese al bajón presupuestario en rutas nacionales, las transferencias a los gobiernos locales para la red vial cantonal aumentaron, aunque esto fue apenas ¢492 millones.
Ante esta disminución en los fondos de conservación, diversos especialistas expresaron su preocupación por el riesgo de encarar reparaciones significativamente más caras en el futuro cercano.
Ana Luisa Elizondo, experta del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme), explicó que “en el país necesitamos que una vez que esté la puesta en operación de la ruta, realmente se mantenga el nivel como cuando se está estrenando un proyecto”, detallando que esto solo se puede lograr mediante un plan robusto de mantenimiento vial.
La especialista advirtió que “hay mantenimientos como sellar grietas que son muy económicos, pero muy oportunos que resultan hasta 10 veces más baratos que cuando usted vaya a intervenir con una rehabilitación”.
Ana Luisa Elizondo
Lanamme
“Existen carreteras donde se da un mantenimiento preventivo y oportuno, que incluso han cumplido su vida útil sin necesidad de hacer intervenciones de mayor impacto, y eso es porque se tiene claro dentro del plan de mantenimiento revisar anualmente el estado del pavimento y otros activos”.
Elizondo agregó que posponer estas labores preventivas desencadena encarecimientos en la operación de los vehículos, congestión vehicular y pérdidas de competitividad económica para el país.
“Si usted hace un proyecto nuevo, de alguna manera tiene que garantizar en su presupuesto el mantenimiento oportuno de las rutas y es importante no esperar a que tenga un deterioro importante para pensar en esa ruta”, agregó.
A esta falta de mantenimiento en carreteras se suma la vulnerabilidad de los puentes y la priorización de corredores de alto tráfico, los cuales constituyen una prioridad crítica. Luis Llach, experto del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos, afirmó que “el criterio es que el recurso debe optimizarse y dirigirse principalmente a las redes primarias del país”, destacando la trascendencia de los ejes que mueven la mayor densidad vehicular.
El ingeniero subrayó, además, que proyectos como el Programa de Emergencia para la Reconstrucción Integral y Resiliente de Infraestructura (Proeri) han reparado deudas históricas con la mejora de estructuras como puentes.
Luis Llach
CFIA
“El criterio es que el recurso debe optimizarse y dirigirse principalmente a las redes primarias del país, aquellas que mueven las densidades vehiculares de tráfico más altas; principalmente la conexión este-oeste, formada por Circunvalación en la GAM, conectada hacia Limón con Ruta 32 y hacia el Pacífico con Ruta 27”.
“El puente precisamente es el eslabón más débil por el cual una ruta puede estar en perfectas condiciones o en condiciones razonables, pero si el puente falla, la ruta entera se ve interrumpida y no se puede mantener la movilidad”, expresó el experto del CFIA.
Llach aseveró, además, que “la condición de los puentes de la red vial nacional requiere definitivamente una atención muy importante”, señalando que los recursos escasos deben concentrarse de forma estratégica.
Pese a las restricciones presupuestarias generales, el plan presupuestario contempla la ejecución de obras clave de infraestructura pública, entre las cuales destacan proyectos como la ampliación y mejoramiento de la Ruta 1, específicamente en el tramo Barranca-Limonal, una obra de 49 kilómetros dividida en dos tramos para elevar la capacidad funcional y la seguridad vial.
Paralelamente, el presupuesto incluyó ¢3.848 millones para el mejoramiento del Aeródromo La Managua en Quepos, destinados a la edificación de su nueva terminal de pasajeros.
En el ámbito de puentes, se impulsarán obras mediante el Programa de Emergencia para la Reconstrucción Integral y Resiliente de Infraestructura sobre los ríos Torres, Sarapiquí y General.
Además, las autoridades incluyeron dentro del presupuesto 2027 dos proyectos que forman parte del Plan Nacional de Desarrollo e Inversión Pública (PNDIP), cuya meta es mejorar la conectividad vial entre la Ruta 1, específicamente la carretera Bernardo Soto, y la ruta de San Carlos, abordando de forma directa los sectores de Ciudad Quesada y Florencia.

