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Geovanny Villalobos Guzmán, presidente del Consejo Nacional de Cooperativas (Conacoop) y cabeza de la Cooperativa de Electrificación Rural de la Zona Norte (Coopelesca), visitó las instalaciones de DIARIO EXTRA para conversar sobre los retos que enfrenta el sector.
Convencido de que el gobierno no solo ha hecho a un lado al sector, también teme que las intenciones de la administración es acabar con el movimiento que genera más de 50 mil empleos directos y 200 mil indirectos en el país.
A continuación, la entrevista con el también presidente de la Unión Regional de Cooperativas del Norte (Urcozon) y del Consorcio Nacional de Empresas de Electrificación de Costa Rica (Coneléctricas) R.L.
¿Cómo ha sido el diálogo con el gobierno?
-Yo formo parte del Consejo Nacional de Cooperativas (Conacoop) y nosotros desde ese movimiento le hemos señalado al gobierno que el cooperativismo tiene que ser un actor importante en la búsqueda de la reactivación económica. Nosotros lo que estamos señalando es que el cooperativismo es una fuente de empleo importante y que puede ser incluso más que eso, pero parece que en Zapote no quieren escuchar.
¿Cuántos empleos directos genera el sector?
-Costa Rica tiene alrededor de 50 mil trabajos directos gracias al sector cooperativo.
¿E indirectos?
-Alrededor de 200 mil.
¿Por qué creen que el gobierno no los toma en cuenta?
-No lo entendemos. Imagínese que hay un sector agrícola industrial en el que nosotros podríamos contribuir mucho para que el país no tenga desabasto, no tenga problemas en la oferta alimentaria, o sea blindar la seguridad alimentaria, y creemos que en eso también podemos contribuir bastante.
¿En qué otras áreas pueden contribuir hacia la ruta de la ansiada reactivación económica?
-Por ejemplo, en el sector de ahorro y crédito financiando pequeñas y medianas empresas (pymes) y otros pequeños emprendimientos vitales para salir de esta crisis en la que está hundido en país y que se ha venido agravando con la situación internacional provocada por la pandemia del Covid-19.
¿Y en la parte energética, qué hace Coopelesca por ejemplo?
-Nosotros tratamos de ser autosuficientes en materia de electrificación tanto con las plantas propias o a través de consorcios para que de esta forma no seamos una carga más para el Estado.
¿Qué consideran que hace falta en cuanto a la producción nacional en las distintas áreas?
-Nosotros consideramos que este país debe ir hacia otras formas de producción. Si bien la electricidad es muy importante, debe cambiarse también todo lo relacionado con el sector de transportes y la movilidad. El consumo de hidrocarburos es excesivo, hay muchos carros en este país y es urgente ir hacia los vehículos eléctricos.
¿Por qué creen que es urgente ese cambio?
-En muchos países la electricidad se produce con hidrocarburos, entonces hace poco sentido cambiar hacia una matriz eléctrica en la movilidad. Pero en nuestro país eso no pasa. Nuestra matriz energética es el 97% renovable, para nosotros sí se nos hace de mucho sentido que nuestro transporte funcione con energía eléctrica. De hecho, somos uno de los países que más sentido nos hace tener movilidad eléctrica.
¿Qué opina de los esfuerzos del gobierno en ese sentido?
-No lo han visto con esa profundidad. Se han hecho algunas leyes y decretos, pero falta mucho más. Hay que pasar del papel a los hechos.
Volviendo al tema del sector cooperativo, ¿por qué sienten que el gobierno los tiene abandonados?, ¿tiene que ver con la intervención en el Instituto Nacional de Fomento Cooperativo (Infocoop)?
-Cuando se dio la intervención yo era miembro del Infocoop, es decir, yo fui uno de los que sufrió en dicha etapa. Esa intervención en el Infocoop fue un asunto meramente político porque cuatro días después de tomar el poder Luis Guillermo Solís Rivera, a varios de mis compañeros los llamaron a Casa Presidencial. Estaba el entonces diputado oficialista Víctor Morales Zapata y el entonces ministro de la Presidencia, Melvin Jiménez Marín.
¿Qué pasó en esa reunión?
-Había dos personas más, y les dijeron este queremos que sea el director del Infocoop, y una señora queremos que sea la subdirectora. Ahí se respondió que no se podía tomar esa decisión y menos en el momento que atravesaba el país, entonces ahí empezaron a amenazar con la famosa intervención.
¿Quiénes fueron específicamente en ese encuentro?
-Estaba Carlos Castro, Gerald Calderón, Luis Delgado y Álvaro Gómez.
¿Después de esa negativa fue cuando empezaron con el discurso de la intervención?
-Sí, pero tenía que ver no solo con el poder del Instituto, sino con lo que ellos supuestamente querían implementar.
¿Qué era lo que buscaban?
-Cuando fueron a una visita a España, en la cual iban varios diputados, incluido el señor Morales Zapata, una diputada de San Carlos, Aracelly Segura Retana, hizo una consulta a la Procuraduría de que si era factible hacer una intervención. El órgano procurador les responde que no y les da todo el argumento jurídico. Sin embargo, se sigue hablando del tema hasta que llega el 2015.
¿Qué pasó por esas fechas?
-Nosotros en aras de acercarnos al gobierno, lo que hicimos fue que aunque teníamos los votos para la Presidencia, se la otorgamos al entonces ministro de Agricultura, Felipe Arauz Cavallini. Creímos que con ese acto de buena fe íbamos a comenzar a trabajar en el sector, pero no fue así. Cada vez más se empezó a hablar de la intervención y, en determinado momento, cuando llegó febrero del 2017, se materializó el tema. La intervención del Infocoop fue completamente política.
¿Y las supuestas irregularidades?
-No son ciertas. Hablaron de que había pérdidas por ₡9 mil millones, después de ₡32 mil millones. En determinado momento hablaron de ₡46 mil millones, luego de hasta ₡63 mil millones, ninguna de esas cifras está clara. Inclusive que 3 años después, no hay una elevación a juicio de nadie y, por el contrario, gente que entró en ese proceso como sospechosos se declararon sobreseídos.
¿A varios años de ese episodio cómo lo ven ahora?
-Aún lo vemos como un golpe muy fuerte al sector cooperativo. Debilitó la credibilidad en varios sentidos. Primero, se decía que era red de criminales, de hecho, la entonces fiscal adjunta Berenice Smith Bonilla, así lo dijo. Cuando eso ocurre estábamos en medio de los procesos sectoriales, ahí es cuando varios representantes me piden que encabece el Conacoop. Cuando nosotros llegamos y durante los 33 meses que tardó la intervención, no logramos tener acuerdos porque el Consejo y el Instituto estaban complemente divorciados. De hecho, el Conacoop se nutre de dos fuentes, lo que dan las cooperativas a partir de sus excedentes, y del 1,5% del presupuesto del Instituto. Durante 33 meses, de hecho hasta la fecha de hoy, nunca se volvió a recibir un solo cinco de ese presupuesto.
¿Eso es legal?
-No y de hecho hubo un problema: que a usted no lo apartan, lo desnudan públicamente y no le dan recursos para trabajar.
¿Y ya se resolvió ese tema?
-No, todavía estamos en eso. Esperamos que pronto ya se termine.
¿Por qué creen que se extendió tanto la intervención?
-Fue por nueve meses porque el gobierno creía que iban a ganar las elecciones en el Conacoop, pero no lo lograron. Lo gané yo, y aunque no fue holgadamente, entonces al gobierno no le quedó de otra que extender la intervención. De hecho, no fue una única intervención, fueron prácticamente cuatro.
¿Qué pasó en la última?
-La hizo el actual presidente Carlos Alvarado Quesada, fue para dar tiempo a que pasaran las sectoriales del año pasado, con tan mala suerte de que volvieron a perder. Cuando vuelven a fracasar ya no se justifica 33 meses de intervención, con dos pérdidas en un proceso, con un decreto ejecutivo que está vigente, yo lo acabo de impugnar hace menos de un mes.
¿Como ha ido la situación para el sector en este 2020?
-Además de todo el daño que nos dejó la intervención, este año ha sido terrible. Ha sido un año perdido en la historia, pero tenemos que seguir. Nosotros hemos tratado de mantener comunicación con las cooperativas, con las bases, armamos una estrategia para lo cual el periodista Esteban Mata nos ha ayudado mucho, también hemos estado muy pendientes de los temas de la Asamblea Legislativa, los cuales son unas verdaderas luminarias que no saben ni por dónde van, y menos por dónde andan.
Precisamente entre los proyectos que hay sobre la mesa está la agenda con el Fondo Monetario Internacional, ¿qué opinan por ejemplo de la supuesta venta de activos del Estado como el Banco de Costa Rica…?
-Eso sería terrible porque el Banco Nacional y el de Costa Rica son los que a partir de sus excedentes fondean el Infocoop, y a su vez fondea al Conacoop con el 1,5% de su presupuesto, entonces es una relación directa de acabar con el movimiento cooperativo. De hecho, el gobierno hace actividades y a nosotros no nos toman en cuenta. Hemos tenido que ser nosotros los que salimos a ofrecerles propuestas para el tema de reactivación.
Pero no se supone que el gobierno estaba interesado en el concepto de economía social solidaria por medio del cooperativismo…
-El gobierno sigue con ese cuento, pero de ahí no pasa. Yo con ese concepto tengo mis reservas porque si una economía es social, ya de por sí es solidaria, y si es solidaria, ya de por sí es social, a partir de ahí siento que es complemente redundante. Además, para que ese concepto funcione más allá de las palabras, basta con impulsar el sector cooperativismo tal y como siempre lo hemos conocido. Incluso yo se lo dije al señor segundo vicepresidente, Marvín Rodríguez Cordero, y le dije: ‘Nosotros no es que estamos en contra de ese modelo, lo que estamos es ausentes’.
¿Y les contestó algo?
-Lo que nos dijo es que se iban a acercar más al sector, pero del discurso no pasó.
¿A qué atribuye ese distanciamiento?
-No lo sabemos. No sabemos para dónde va este gobierno. No sabemos si es de derecha, si es de izquierda, si es socialista. Vea lo que pasa con el manejo de esta pandemia, es totalmente confuso. No se sabe si lo que quieren es simplemente bajarle las placas a la gente o si lo que quieren es darle una protección a su salud, porque mientras ellos anuncian con bombos y platillos esa restricción, las paradas de buses están repletas de gente, ni qué hablar de la ridiculez de las zonas naranjas y amarillas, que ni siquiera están bien señalizadas. No tienen lógica, ni de coherencia, eso pasa a nivel económico.
Ellos querían impulsar el concepto de economía social solidaria… ¿qué pasó con eso?
-El concepto de economía social solidaria lo trajo Víctor Morales Zapata con la copia del modelo español. Él ha estado muy cerca de las cooperativas españolas. El problema que tanto él como el gobierno han tenido es que nunca han logrado fijar que es lo que quieren. Hicieron dos decretos ejecutivos y luego lo desaparecieron. Intentaron hacerlo después por medio de un proyecto de ley, del que nunca se dignaron en consultarnos en llevarlo a las bases. Han hecho algunos talleres, pero por ejemplo cuando llegaron a San Carlos, eran solo 8 personas. A mí no me invitaron. Eso pasó en una zona en donde Dos Pinos está muy desarrollado. Coopelesca tiene más de 4 mil asociados, entre muchos otros ejemplos, o sea es un lugar donde el cooperativismo está muy desarrollado, que lleguen 8 personas es un ridículo. Eso lo único que demuestra que el gobierno ni siquiera es capaz de legitimar un proceso.
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