Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Treinta días lleva Luis Guillermo Solís lleva en la silla presidencial, pero los ticos, un pueblo que se confiesa desencantado y fijó su esperanza al escogerlo como mandatario con un 77% de apoyo electoral, le han pedido soluciones desde el día 1.
La presión de un país insatisfecho ha sido reconocida por el ministro de la Presidencia, Melvin Jiménez, y el propio Solís, quien ha pedido le den tiempo de gobernar, alegando además que la huelga que le heredaron le desgastó en la demanda de atención que implicó su primer mes de mandato.
“Un gobierno no tiene claro el 100% lo que se recibe. Entramos con la idea de tomar posesión, control, diagnosticar las cuestiones operativas, pero recibimos una tremenda huelga que evidentemente nos sacó mucho tiempo, recursos, y muchos apenas estamos volviendo a retomar cuestiones prácticas para encauzar la tarea”, dijo Jiménez.
El Ministro insiste en que el país deberá comprender que las soluciones requieren tiempo.
El politólogo Francisco Barahona explica que el gobierno efectivamente invirtió energías en resolver una huelga “de la cual no era responsable”, afectando las labores que le correspondían.
Costa Rica urge respuestas en más opciones de empleo, ayuda a los pobres, eliminar la corrupción, bajar los precios de los servicios, luchar contra la delincuencia y en general un cambio, según el último sondeo de la firma CID Gallup.
CRÍTICAS
Para Barahona, Solís ha sido blanco de críticas que se pueden calificar como “normales” desde los partidos de oposición, señalando principalmente las primeras contradicciones del gobierno.
El Frente Amplio, una de las agrupaciones con que el Ejecutivo tiene más cercanía, ya lanzó los dardos, a los que el Presidente calificó de “conclusiones muy tajantes” que desorientan y llevan a errores de interpretación.
“Estamos pasando el primer mes de gobierno, hemos pasado por un momento complejo durante la huelga de educadores, estamos emparejando los trabajos de diálogo con todas las fracciones.
El señor Ministro de la Presidencia no ha descuidado esas tareas, estoy acometiendo otras labores que también son importantes que tienen que ver con las inversiones en Costa Rica, voy toda la semana a Estados Unidos”, comentó Solís.
Para el experto al gobierno le cobran decisiones que califica como contradicciones, como la falta de apoyo a las uniones gais en el Congreso por parte del PAC, después de que el Presidente izara la bandera de la tolerancia -que representa a la comunidad homosexual- en Casa Presidencial.
Segundo, la incongruencia entre la promesa de campaña de Solís de no mantener intervenida la junta directiva del Banco Popular y la decisión de sostener a los representantes del gobierno dentro de la junta y solo nombrar a los de los gremios.
En tercer lugar, negar que derogó la directriz 30-p que dictó la presidenta Laura Chinchilla. Los reclamos llegaron primero por negar la acción y pedirle al vicepresidente Helio Fallas que rectificara y segundo por el alcance la derogatoria de no llevar a los grandes evasores a juicio sino conciliar con ellos.
Para Barahona aún es muy pronto para hablar de un balance positivo o negativo, pues se debe esperar al menos tres meses de gestión. Sin embargo señaló como uno de sus aciertos los nombramientos que han abierto la participación a otras fuerzas políticas, demostrando que al PAC no le interesa adueñarse del mandato.
En dos meses Solís presentará su primer informe al país.