
La revelación del robo millonario al Banco Nacional, por el caso conocido como “Gallo Tapado”, tuvo un impacto en los empleados de la entidad bancaria.
Una testigo relató que el banco les sugirió en algún momento ocultar los uniformes cuando salían a las calles para evitar los insultos de la población.
“A mí no me pasó, pero tengo compañeros que sí les gritaban cosas, si pasaban por puestos de lotería les gritaban, entonces nos indicaron que debíamos andar suéter para taparnos el logo del banco”, dijo Laura Sibaja, funcionaria bancaria.
La trabajadora explicó que el tema de los insultos de los funcionarios era un tema de conversación diaria cuando llegaban al banco.
“Generalmente les decían que eran unos ladrones, porque era el dinero del pueblo. Sentíamos hasta un poco de vergüenza, de ver que lo podrían implicar a uno con todo esto”, agregó.
Para la funcionaria este hecho marcó y afectó la imagen de la entidad bancaria.
“Cuando uno miraba los comentarios, no eran agradables”, explicó la testigo, quien también afirmó que en algún momento la afectaron las publicaciones o informaciones noticiosas de que podrían despedir a más funcionarios por este caso.
Uno de los detalles expuestos por la declarante, es que los controles de los guardas de seguridad eran muy débiles, a pesar de existir tres personas en diferentes puntos.
La testigo explicó que, tras salir de la bóveda de Olivas, principal sospechoso del robo, en primera instancia pasaban una esclusa, donde estaba un agente privado.
Sin embargo, este oficial de seguridad no realizaba ninguna revisión corporal y que pocas veces les revisaron a la salida.
Posteriormente, para salir a la calle, fuera del banco, tenían que pasar por otros dos puntos de control, donde también estaban instalados agentes de seguridad.
Sin embargo, por ningunos de estos lugares eran revisados, por lo cual salían de manera muy sencilla de las instalaciones del banco. Este testimonio confirma lo que han dicho otros funcionarios durante el debate, que los controles de seguridad de la entidad bancaria, previo a 2023, eran muy laxos.
La mujer confirmó, que fue hasta después de que la entidad se percató del robo de ¢3.200 millones, que se endurecieron las acciones por parte de la seguridad y a nivel administrativo.