
En la cancha son ídolos, admirados por niños y adultos, a veces parecieran inalcanzables, pero igual son seres humanos, con familia y muchas veces con grandes congojas.
El reciente paso del huracán Eta puso contra las cuerdas a muchos futbolistas hondureños, quienes en algunos casos tuvieron que subirse al techo de sus casas para no morir ahogados.
Uno de ellos es Ángel Tejeda del Real España, quien vive en San Luis de Zacatales. Primero se le daba por desaparecido y por todos los medios el equipo solicitó que dieran alguna razón de él. Hasta por redes sociales se le buscaba y es que otros aurinegros también eran golpeados por Eta, como Jhow Henry Benavidez, el defensa Getsel Montes y el delantero Maikel García.
El equipo envió una lancha a buscarlo y apareció en el techo de su casa, donde estuvo tres días seguidos. Pero no aceptó montarse en la lancha. Este valiente jugador pensó primero en su familia y vecinos. Fue hasta el cuarto viaje en que decidió que ya era el momento de abandonar la zona.
CON EL AGUA AL CUELLO
El futbolista Roby Norales sufrió en el Municipio de Lima, en el departamento Cortés. En su caso estuvo 48 horas sobre el techo de la casa de su primo. Pero no estaba solo, permaneció ahí con cinco niños y cinco adultos más.
En declaraciones al Diario Diez de Honduras explica que “vine de Tegucigalpa e hice una parada acá donde mi primo (en La Lima) antes de regresar a La Ceiba. Cuando me levanté como a las 5 de la mañana la casa ya estaba inundada. Mi primo me gritó para que le ayudaran, pero no logramos rescatar nada. Apenas me dio chance de agarrar mi mochila; el celular lo tiré al techo. Cuando me levanté de la cama el agua estaba por llegarme al pecho y en un minuto se llenó hasta el techo, dijo el centrodelantero de 29 años.
Menciona que “trasladar a los niños era prioridad. Estuvimos llamando y llamando, pero no llegaban por nosotros, no nos fueron a rescatar, así que nos tiramos nadando como once cuadras”.
Otro jugador, Luis Palma, quien vive en La Ceiba tuvo que ver como su casa quedó dañada por un alud.