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Más de 557 mil niños, niñas y adolescentes viven en condiciones de pobreza básica o extrema en Costa Rica, una realidad que evidencia los desafíos que enfrenta el país para garantizar el bienestar y las oportunidades de su población menor de edad.
Los datos corresponden a registros de 2024 del Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (Sinirube), incluidos en la investigación La deuda de Costa Rica con sus niños, niñas y adolescentes, elaborada por la Universidad Nacional.
Ante esta realidad, la Fundación Grítalo trabaja con familias vulnerables para atender sus necesidades y generar oportunidades que les permitan mejorar sus condiciones de vida.
La organización también acompaña a personas en condición de calle, pero parte de sus esfuerzos se concentra en la prevención, especialmente entre los niños, con el propósito de evitar que lleguen a enfrentar esa situación.
“Nosotros cuando llegamos acá a la zona roja, veníamos a atender a personas en condición de calle, pero en las noches encontrábamos a muchos niños que se mezclaban con las personas en condición de calle y era una problemática muy seria porque los chicos ya lo veían como algo normal, así que nosotros decidimos abrir este espacio como un lugar seguro para ellos y nosotros poder atenderlos, darles más amor, de manera preventiva”, comentó Roberto Murillo, fundador de Grítalo.
Roberto Murillo Sáenz es uno de los fundadores de esta organización. Junto con él trabaja un equipo pequeño, pero comprometido, que une esfuerzos para ayudar a quienes lo necesitan.
Su labor incluye la entrega de alimentos, el acompañamiento en los estudios y las capacitaciones para las madres. De esta manera, busca apoyar tanto a los menores como a sus familias mediante herramientas que contribuyan a mejorar sus oportunidades.
El trabajo de Grítalo se extiende más allá de San José. La fundación también cuenta con una sede en Aguas Zarcas de San Carlos, desde donde busca atender a personas y hogares que enfrentan situaciones de vulnerabilidad.
“Con nuestros proyectos fijos, que son los que reciben a los niños y las familias, son 34 familias beneficiadas durante el año, ya sumado lo que es San José y Aguas Zarcas, pero también tenemos los diferentes proyectos; repartimos diarios, también atendemos en hospitales, vamos a compartir con personas que están afuera de los hospitales, atendemos a personas en condición de calle y así mismo realizamos infinidad de proyectos que nos permiten tener contacto con muchas familias, con muchas personas”, agregó Murillo.
Estas acciones se desarrollan en un contexto en el que el país mantiene importantes desafíos para garantizar el bienestar de la niñez. Además de las cifras de pobreza infantil, una investigación de la Universidad Nacional señala limitaciones en la cobertura de la Red Nacional de Cuido.
La atención se concentró en San José, debido a que Roberto y su equipo notaron que era una de las zonas donde había más personas en condición de calle, cuarterías y familias que salían a recibir alimentos. De ahí nació la iniciativa de desarrollar el proyecto para evitar que los niños terminen en una situación similar.
Con su trabajo en ambas comunidades, Grítalo busca contribuir a romper los ciclos de vulnerabilidad y ofrecer alternativas para que más niños crezcan con acceso a alimentación, acompañamiento educativo y mejores oportunidades de desarrollo.
Layrrette Carmiol Zavala
Fotografías: Mauricio Aguilar.





