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En territorios donde abrir un tubo no garantiza agua limpia, una fundación costarricense está apostando por una solución que parece sacada del futuro: convertir el aire en agua potable.
A sus 25 años, Aneika Quirós Araya no solo lidera la organización social, sino que encabeza una iniciativa innovadora que está transformando la vida de comunidades indígenas en el país. Desde los 20 años, cuando inició este proyecto, ha dedicado 5 años a trabajar con poblaciones en condición de vulnerabilidad, llevando soluciones concretas a necesidades históricas como el acceso al agua potable, la educación y el empleo.
Uno de los proyectos más innovadores de la Fundación Costa Rica para los Niños es “Agua para Todos”, una iniciativa que utiliza generadores atmosféricos capaces de extraer la humedad del aire y convertirla en agua potable, especialmente en comunidades donde el acceso a este recurso es limitado o inexistente.
“Agua para todos es un proyecto hermoso porque se da cuenta de la necesidad que hay: agua contaminada, agua que no es potable por el tema de la plantación de banano, y además el agua se corta durante varias horas al día. Entonces, ¿cómo nos lavamos los dientes, cómo cocinamos o cómo nos lavamos las manos? Ahí nace la idea. El generador lo que hace es transformar el aire en agua: extrae la humedad, la purifica, congela las partículas y luego las descongela para que se haga agua potable. No necesita cisternas ni tanques, solo humedad, y permite que los niños tengan acceso a un recurso vital”, explicó Quirós.
Estos sistemas ya han sido instalados en comunidades como Talamanca y Boruca, donde el agua disponible suele estar contaminada por agrotóxicos. Además, los equipos pueden funcionar entre 7 y 10 años, garantizando un impacto sostenido en el tiempo.
“Lo que más nos llena es ver a los niños y jóvenes tomando agua, utilizándola para sus actividades diarias. Saber que están aprovechando este recurso es la mayor satisfacción, porque los generadores se colocan en escuelas o espacios comunitarios donde realmente se necesitan”, añadió.
Aunque el acceso al agua potable y la implementación de paneles solares (Luz para Todos) en zonas como Alto Cohen son los pilares actuales, la fundación desarrolla múltiples iniciativas que abarcan diferentes problemáticas sociales. Desde su creación, ha brindado apoyo a niños en albergues, adultos mayores, habitantes de calle y comunidades en pobreza extrema.
“Nuestra fundación lleva más de cinco años brindando apoyo integral a comunidades en vulnerabilidad. Para nosotros es clave la transparencia, si alguien quiere ver en qué se invirtieron los fondos, puede hacerlo. Eso genera confianza y demuestra que cada donación se utiliza exactamente para lo que se prometió”, afirmó.
Entre sus programas destaca “Costa Rica para los Jóvenes”, una iniciativa orientada a preparar a jóvenes que salen de albergues para el mundo laboral.
“Este proyecto brinda capacitaciones a nivel de empleo y crecimiento personal, para que cuando salgan de los albergues tengan una guía de cómo enfrentarse al mundo laboral. Atacamos el desempleo y la pobreza, para que no pierdan la esperanza y sepan cómo actuar en una entrevista o en su primer trabajo”, detalló.
Además, la organización impulsa programas de educación, deporte, folclor y acompañamiento social, así como actividades recreativas y celebraciones que buscan devolver la esperanza a poblaciones vulnerables.
Quirós inició este proyecto a una edad en la que muchos aún están definiendo su camino profesional. Hoy, 5 años después, su mensaje se centra en el servicio y el propósito.
“Darte cuenta de que vinimos al mundo a servir y no a ser servidos cambia totalmente tu vida. Esto me ha dado un propósito aún mayor, porque se trata de dar amor a las demás personas y ser un reflejo de ese amor de Dios en la tierra”, expresó.
En 2025, la fundación impactó a aproximadamente 6.900 personas, incluyendo acciones dentro y fuera de Costa Rica.
“Hemos hecho trabajo no solo en Costa Rica sino que con una organización en Brasil también y hemos hecho donaciones de confites y juguetes en Miami, así que siempre intentamos que el apoyo llegue no solo a Costa Rica porque se llama Costa Rica para los Niños pero es el país para las personas también, no limitamos el apoyo ni el acceso”, explicó la fundadora.
Sin embargo, los desafíos continúan, especialmente en temas como transporte, acceso a oportunidades y desarrollo en zonas alejadas. La organización hace un llamado a la ciudadanía y al sector privado para continuar ampliando su alcance, especialmente en proyectos como la instalación de más generadores de agua potable.
Las personas interesadas en apoyar pueden hacerlo a través de diferentes canales:
• Teléfono: 6106-0857
• SINPE Móvil: 6213-4008
• Correo electrónico: [email protected]
• Redes sociales: Fundación Costa Rica para los Niños
En un país donde aún existen brechas profundas, iniciativas como esta demuestran que la innovación y la solidaridad pueden ir de la mano para cambiar realidades. Cada aporte, por pequeño que parezca, puede convertirse en agua, oportunidades y esperanza para quienes más lo necesitan.
“Creo fielmente que el amor es la fuerza más poderosa y es el puente para cambiar vidas”, concluyó Quirós.


