Fraude electoral

Así es estimado lector, sorpresa es lo que causa leer esta frase relacionada con nuestro proceso electoral, por eso fue sorprendente que esa frase fuese utilizada sin ninguna explicación lógica y respetable, por el candidato Presidencial Juan Diego Castro, en una publicación en sus redes sociales, en ella además, invita a la ciudadanía a una especie de campaña nacional para evitar un fraude electoral el próximo 4 de febrero, y solicita de seguido, levantar un grupo de fiscales de la democracia, según él, que ayuden a que ello no suceda.  Incluso, el señor Castro se atreve a indicarnos que es un grupo de políticos corruptos los que orquestan y organizan este fraude, de seguido, en su misma página de Facebook, entresaca publicaciones y manifestaciones de diversos hechos nacionales pasados, individualizando prácticamente a personas, las cuales podrían a la vista del receptor, formar parte de dicha acción de fraude y que sería orquestada según él, por un grupo de personas o figuras políticas reconocidas.  Preocupa a muchos costarricenses demócratas y que hemos estado muy de cerca de los procesos electorales nacionales y partidarios, y que conocemos la seriedad con la que se realiza la organización de los comicios nacionales y partidarios, este tipo de aseveraciones, más aún en medio del fragor de la contienda electoral.

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Así es estimado lector, sorpresa es lo que causa leer esta frase relacionada con nuestro proceso electoral, por eso fue sorprendente que esa frase fuese utilizada sin ninguna explicación lógica y respetable, por el candidato Presidencial Juan Diego Castro, en una publicación en sus redes sociales, en ella además, invita a la ciudadanía a una especie de campaña nacional para evitar un fraude electoral el próximo 4 de febrero, y solicita de seguido, levantar un grupo de fiscales de la democracia, según él, que ayuden a que ello no suceda. 

Incluso, el señor Castro se atreve a indicarnos que es un grupo de políticos corruptos los que orquestan y organizan este fraude, de seguido, en su misma página de Facebook, entresaca publicaciones y manifestaciones de diversos hechos nacionales pasados, individualizando prácticamente a personas, las cuales podrían a la vista del receptor, formar parte de dicha acción de fraude y que sería orquestada según él, por un grupo de personas o figuras políticas reconocidas. 

Preocupa a muchos costarricenses demócratas y que hemos estado muy de cerca de los procesos electorales nacionales y partidarios, y que conocemos la seriedad con la que se realiza la organización de los comicios nacionales y partidarios, este tipo de aseveraciones, más aún en medio del fragor de la contienda electoral.

Nos preocupa enormemente el hecho de que un candidato inscrito para los comicios venideros se atreva a mencionar posibles hechos que incluso serían delictivos, con la facilidad y la seguridad con que afirma el señor Castro que se está fraguando dicho evento y que incluso él como emisor en redes, ratifica dicha manifestación confirmando luego en lo personal, que es de su autoría, y aún más luego involucra a jerarcas el TSE, como posibles agentes permisivos de tal confabulación contra la patria. 

Nuestro país, por medio del Tribunal Supremo de Elecciones, organiza y supervisa con la autoridad que le dan las normas constitucionales, y el Código Electoral, pero en especial el Soberano, los procesos electorales.

El control absoluto del Registro Civil para vigilar nacimientos y defunciones, y el control absoluto también del Registro Electoral, para supervisar las inclusiones de los electores en tiempo y modo, pero en especial, la determinación del padrón electoral por mecanismos de pureza comprobada, da origen a un primer elemento fundamental, que evita la posibilidad de un fraude electoral, que es el hecho de tener la certeza de quienes seremos, los electores este próximo domingo cuatro de febrero. 

La actividad de la Dirección de Partidos Políticos, en el control de que los partidos que participan en los procesos electorales, hayamos cumplido con los requisitos de seguridad jurídica, libre asociación y procesos internos de acuerdo al Código Electoral y los Estatutos Internos partidarios, -algunos con procesos más complejos y otros más simples, pero procesos al fin- produce el surgimiento del segundo elemento, que es la libre participación, ahora de quienes aspiran a ser electos. 

La Dirección de Partidos Políticos del Tribunal Supremo de Elecciones, por medio de sus programas como lo son; Asesores Electorales, Delegados ad honorem, transportes de material electoral, transmisión de datos, custodia de material electoral, escrutinio fiscalizado, y los contratos con las empresas mejor calificadas en el medio, sobre la calidad de los elementos necesarios para la celebración de las elecciones, (papeletas con seguridades, medios de distribución, etc. ), garantizan medios seguros de ejercicio del voto, y su respectivo escrutinio. Pero además de todo ello y desde hace varios periodos electorales, el TSE decidió el establecimiento de los Auxiliares Electorales, que son funcionarios que desde las propias juntas, supervisan, vigilan y en caso de ausencia de fiscalización, llevan a cabo el desarrollo del proceso electoral, son dos por junta, más un grupo adicional de suplentes en caso de ausencias o emergencias, todos a cargo y bajo el brazo del Tribunal, capacitados, entregados, con vocación y conocimiento electoral suficiente para garantizar el libre ejercicio de nuestro derecho de elegir y los propuestos, a ser electos. 

Por último, una Fuerza Pública nacional, la cual pasó al mando del Tribunal Supremo de Elecciones el pasado 4 de octubre, cuando se realizó el llamado a elecciones, que es la muestra más clara de la entrega del poder de control y vigilancia de la libertad electoral al ente vigilante del proceso, y que es el órgano que lo gobierna; y que no hay duda de que se trata de un cuerpo electoral libre, independiente y permanente, no electo para la ocasión. 

Todo ello hace que tengamos en Costa Rica una seguridad absoluta, sobre el resultado y respeto de los procesos electorales, digno como lo es, de ser admirado y copiado por el resto del mundo. 

Ahora bien, en nuestro sistema electoral además existe la posibilidad de que, dentro de un plazo determinado, y con el fin de llevar una acreditación formal, los partidos participantes acrediten sus propios miembros de mesa y fiscales de supervisión del proceso, además de participar en la conformación de las Juntas Cantonales Electorales, que son brazos locales ejecutores y vigilantes de lo trasparente del proceso electoral. Es claro que, para que un partido político logre cumplir con ello, requiere de organización, logística y de voluntad de las personas que realizarán dicho proceso y ello no es un asunto producto de la improvisación. 

Por si lo anterior fuera poco, Costa Rica cuenta con una prensa activa, libre, beligerante, informada, investigativa, que con libertades se acredita junto con los observadores nacionales e internacionales y completan el sistema de controles electorales tan admirados repito, en el resto del mundo. 

Por ello ofende a los demócratas, ofende a un pueblo, ofende al elector, que un candidato presidencial, profesional en derecho, que debería conocer el sistema electoral costarricense, haga una aseveración pública de llamar a defender lo que él llama un fraude gestado por políticos corruptos de Costa Rica, y además, según él, cohonestado por el mismo regulador electoral. Eso significa que el señor candidato ya tiene noticias de algo, pues incluso menciona a un grupo de personas o sea dice políticos y funcionarios públicos, ya tiene identificadas a las personas, o por lo menos a un grupo de posibles responsables de gestar acciones tendientes a producir o provocar acciones que lleven a convertirse en un delito, pues esa posible acción debe ser ideada, gestada y ejecutada por personas. 

Entonces, si yo digo tener noticias de un hecho ilegal y afirmo tenerlas de manera pública, y a pesar de ello, no denuncio ante autoridad competente, eso solo puede ser por cuatro razones según mi interpretación; o porque no tengo la certeza de que los hechos que manifiesto se están gestando; o porque lo que estoy diciendo es simple suposición; o simplemente esparzo un rumor infundado con fines de cualquier tipo, en este caso supongo, con el fin de hacer llegar a mi canasto electoral adeptos que serían personas preocupadas por actos tan viles, como podría ser un fraude electoral y que me creen soy quién los protegerá de tal hecho, o finalmente podríamos estar frente la acción irresponsable y sin fundamento de crear zozobra, en la sociedad, lo cual sería a criterio de muchos, una publicidad sin ideas, sin recursos válidos y que tiñe de ataques y maledicencias la campaña electoral de nuestro país. Y por qué no pensar, que son todas estas razones unidas en un plan de afectar nuestro proceso electoral, y convertirse en un paladín de la justicia electoral costarricense.

Nunca en mi vida de ejercicio ciudadano, por cierto, tremendamente activo, tuve noticias de acciones de tal nivel propiciadas por candidato alguno, que desprestigian el quehacer electoral y cívico nacional.

Me pregunto: ¿quién dará por ciertas estas afirmaciones?, ¿quiénes darán credibilidad a estas afirmaciones?, ¿quiénes se convertirán en esos seudo fiscales democráticos?, ¿quiénes podrán dar por válida está forma radicalizada de convencer al país de ser una opción política viable?, ¿quién podrá tener estas manifestaciones por ideas, planes, formas o proyectos válidos para gobernar este país?, ¿quién podrá creer que esta es una forma de enfrentar los problemas nacionales en materia fiscal, infraestructura, movilidad, crecimiento económico, de lucha contra la corrupción y contra las actividades del narcotráfico?, ¿quién podrá creer que es la forma de diseñar el rumbo de la educación, el deporte, la familia, la niñez, o propiciar el respeto a las instituciones y a las personas, o generar las mejores condiciones para lograr empleo y bienestar general? 

Estoy seguro de haber nacido, crecido, educado, hacer familia y profesión, en un país culto, civilista y respetuoso de las leyes y de los demás. 

Un país proclive a la discusión sana, el respeto a los principios democráticos y fundamentalmente, a la gobernabilidad, cumplimiento de la Constitución y los buenos principios. Espero ver a nuestro pueblo culto, actuando en no permitir el irrespeto a los principios más nobles de nuestro país, que prevalezca la razón y el buen entendimiento, la discusión de ideas y la celebración del acto máximo de expresión patriótica del soberano, cual es escoger a sus próximos gobernantes. 

Jamás permitiremos, ni habrá fraude electoral en Costa Rica, jamás nos asustarán con afirmaciones de ese tipo, jamás este país creerá en semejante afirmación, ahora me cuestiono; ¿será que permitiremos se siga con estas acciones de irresponsabilidad patriótica? 

Costa Rica urge de respuestas.

 

*Abogado & Notario

Presidente Tribunal de Elecciones Internas (TEI) 

Partido Liberación Nacional (PLN)