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(París, AFP). El gobierno francés anunció este viernes el despliegue de 70.000 policías y gendarmes para evitar nuevos desórdenes durante las protestas sociales previstas el sábado, ante los “numerosos llamados en redes sociales a cometer abusos” y “saqueos”.
La segunda economía de la Unión Europea vivió el pasado sábado uno de los episodios de violencia urbana más importantes de los últimos años, seis meses antes de que los franceses elijan al sucesor del presidente centroderechista, Emmanuel Macron.
Ante la nueva jornada de protestas convocada el sábado por el movimiento de los chalecos amarillos, que ya sacudió el primer mandato de Macron, y los alumnos de secundaria que reclaman desde septiembre mejores condiciones de estudio, el gobierno prometió un despliegue policial “masivo”.
El ministro francés del Interior, Laurent Nuñez, anunció la presencia de 70.000 policías y gendarmes, así como una “veintena de vehículos blindados” de la gendarmería y 15 camiones con caños de agua de la policía, entre otros.
“Constatamos que hay numerosos llamados procedentes del movimiento de la ultrazquierda y de la extrema izquierda radical”, así como “numerosos llamados en redes sociales a cometer abusos” y “saqueos”, declaró en rueda de prensa.
Las autoridades acusan de los disturbios a “grupúsculos de ultraizquierda” -antifascistas, anarquistas y anarco-autónomos-, a quienes se habrían sumado “delincuentes oportunistas”, especialmente jóvenes y procedentes de los suburbios de las grandes ciudades, para saquear tiendas.
