Francesa demanda a Liceo Franco Costarricense

Lo que comenzó como una oportunidad laboral fuera de su país se terminó convirtiendo en un proceso legal para una educadora francesa quien demandó al Liceo Franco Costarricense por un supuesto despido improcedente y discriminatorio. El caso está en investigación por el Juzgado de Trabajo de Cartago y se tramita bajo el expediente 20-000369-0641-LA. Stephanie […]

Lo que comenzó como una oportunidad laboral fuera de su país se terminó convirtiendo en un proceso legal para una educadora francesa quien demandó al Liceo Franco Costarricense por un supuesto despido improcedente y discriminatorio.

El caso está en investigación por el Juzgado de Trabajo de Cartago y se tramita bajo el expediente 20-000369-0641-LA.

Stephanie Chandler Villalobos, abogada de la extranjera de apellido Pellicant, explicó que además de la institución ubicada en Tres Ríos de La Unión, también denunciaron a la Asociación Franco Costarricense de Enseñanza (AFCE), el director general apellidado Boy, así como a una mujer que se apellida Bolaños, quien es presidenta de la asociación y contratante de la extranjera.

Según explica Chandler, en 2018 mientras Pellicant vivía en Francia fue parte de un proceso de selección para venir a Costa Rica y trabajar en la escuela internacional francesa, siendo que el 25 de enero recibió la noticia de que la habían nombrado en el puesto de directora de secundaria, al parecer, por un período de al menos 5 años.

Debido a esto, ella y su esposo se trasladaron desde Francia hasta suelo costarricense donde se instalaron en una nueva vivienda. Durante ese primer año las cosas marcharon bien.

 

EMBARAZO

 

Tras finalizar el curso lectivo en diciembre de 2018 Pellicant se enteró que estaba embarazada por lo que en enero de 2019 notificó a su jefe inmediato, el señor Boy, sobre su estado de gestación.

De acuerdo con la abogada, apegándose a sus derechos laborales la francesa procedió a tomar su licencia de maternidad del 24 de julio al 21 de noviembre de 2019, periodo que le quedó unido a las vacaciones que el calendario escolar establece para mitad y fin de año, por lo que le correspondía volver a su puesto el 3 de febrero de 2020.

Sin embargo, el 27 de noviembre de 2019, días después de que la licencia finalizó desde el departamento de talento humano del liceo le enviaron un correo consultándole si estaba amamantando a su hija que tenía tres meses.

Días después la afectada contestó el correo electrónico indicando que ya no estaba amamantando a la chiquita, por lo que el 16 de diciembre de ese año mediante un mensaje por la aplicación WhatsApp, al parecer, Boy la citó a una reunión con el objetivo de analizar juntos el material del año escolar 2020.

El encuentro se realizó el 19 de diciembre, no obstante, cuando llegó a la reunión la francesa se encontró con la sorpresa de que le tenían lista su carta de despido.

Chandler detalló que entre las razones para justificar el despido le indicaron que se trataba de una pérdida de confianza y por reestructuración administrativa pues el puesto de ella iba a desaparecer.

“Presentamos la demanda en el sentido de lo que ha venido interpretando la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que es la idea de que las mujeres tengan una estabilidad laboral después de la maternidad porque lo que pasa es que después de que se ausentan por periodos largos los patronos no quieren seguir con ellas y cuando regresan las despiden, entonces eso se ha interpretado como discriminación”, comentó.

Para Chandler el hecho de que a una madre se le garantice su reingreso al puesto también es una garantía de protección para el menor de edad, pues con el salario devengado es el ingreso con el que podrá mantenerlo.

“Sin embargo, en este caso ni siquiera se dejó que la educadora reingresara, se acabó la licencia de maternidad, le preguntaron si estaba amamantando para ver si estaba bajo el fuero de protección de lactancia y apenas ella dice que no la despidieron”, sostuvo.

La jurista también aseguró que durante el tiempo que la extranjera trabajó lo hizo con visa de turista, pues no se le había tramitado el permiso de trabajo.

Tras su despido a Pellicant no le quedó más que regresar a su país junto a su esposo y su hija de 4 meses, con quienes tuvo que empezar otra vez de cero.

De acuerdo con Chandler, esta situación vivida por la extranjera provocó que dejara oportunidades laborales en Francia así como que perdiera 2 años de competitividad en su país.

Es por esto que entre las pretensiones solicitan que se condene el pago por salarios caídos correspondientes a 24 meses, el desembolso de 10 días de salario por la actuación discriminatoria ejecutada en contra de la afectada, el dinero gastado en la mudanza que la familia realizó en su regreso a Francia, el pago de intereses legales, así como una carta de recomendación a fin de facilitar la búsqueda de un nuevo empleo para la afectada.

“Lo más importante es ver que en este momento las mujeres madres que no amamanten a sus hijos están desprotegidas. Si usted tiene un hijo y reingresa a su puesto de trabajo, pero por alguna razón de salud o decisión propia no lo va amamantar, entonces queda desprotegida. Este caso no solo es un tema en el que lamentablemente se ejercen actos discriminatorios, sino evidencia un vacío legal en este momento de protección a las mujeres que no amamanten a sus hijos”, concluyó Chandler.

 

SIN NOTIFICAR

 

DIARIO EXTRA consultó sobre el caso en el Liceo Franco Costarricense, sin embargo, vía telefónica Karla Blanco, encargada de Recursos Humanos, aseguró que hasta ayer todavía no habían sido formalmente notificados sobre la denuncia, razón por la que no podían referirse al tema.

“Con toda sinceridad no hemos sido notificados de ninguna denuncia por parte de la señora Pellicant, así que no podría referirme a los términos de la denuncia porque no la conocemos, es completamente ajena a nosotros”, dijo.