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En el sector de General Viejo de Pérez Zeledón, a tan solo 12 minutos del centro del cantón, un lago a la orilla del camino se convierte cada año en escenario de una impresionante manifestación de vida: la anidación de garcillas bueyeras.
Durante estos meses, las aves blancas adquieren tonos amarillos y anaranjados en su pico y plumaje, señal de que están en plena época reproductiva.
Marcela Marín, experta y apasionada de las aves, explicó que esta especie es común en casi todo el país y juega un rol importante en el control de plagas agrícolas.
Están especialmente en zonas del:
• Pacífico Norte y Central (Guanacaste y alrededores).
• Valle Central.
• Zona Norte.
• Llanuras del Caribe.
• También en áreas húmedas o de cultivo.
“La garza bueyera se alimenta principalmente de insectos (especialmente saltamontes, grillos, moscas, escarabajos), pequeños anfibios, reptiles y roedores, y suele seguir al ganado o la maquinaria agrícola para atrapar las presas que estos espantan“, indicó.
Las garcillas bueyeras anidan en colonias sobre árboles cercanos a lagunas, manglares o potreros tranquilos.
Su época reproductiva en Costa Rica se extiende entre abril y julio, y durante estos meses las comunidades locales intentan proteger sus nidos, que año tras año se instalan en el mismo lugar.
“La época de reproducción suele ser entre abril y julio, coincidiendo con el inicio de la estación lluviosa. Durante esta etapa, su plumaje se torna más vistoso: con tonos anaranjados en la cabeza, pecho y lomo”, detalló Marín.
La especialista destacó que esta especie es residente en el país, y aunque la actividad humana puede afectarla, también encuentra oportunidades en los paisajes agrícolas.
“La ganadería extensiva y los pastizales les facilitan la alimentación, pero el uso excesivo de pesticidas, la tala de árboles para anidar y la alteración de humedales para cultivo o urbanización representan riesgos“, agregó.
Este espectáculo natural, que combina color, vida y equilibrio ecológico, se repite cada año.
Expertos en el área hacen un llamado a recordar la importancia de conservar los espacios que permiten a estas aves prosperar en armonía con las actividades humanas en el país.











