Fomentar interacción con vida silvestre sería penado

Fiscalía Ambiental impulsa reforma legal para sancionar a empresas turísticas

Los guías y empresas turísticas que promuevan la interacción de las personas con la vida silvestre pueden ser sancionada a nivel económico y penal.

Así lo asegura José Pablo González, fiscal adjunto ambiental, quien señala que prácticas como dar de comer a cocodrilos desde botes en cauces de ríos, además de peligroso, consiste en un delito ambiental.

“Ellos son cómplices de cualquier delito que se cometa, bajo el servicio que están prestando. Podrían cometer otro tipo de delitos y podrían sufrir otro tipo de sanciones como el cierre de sus establecimientos o sus negocios de turismo”, dijo en el programa radial “Voces MP” del Ministerio Público.

González aseguró que enseñar esta práctica a los turistas podría provocar que los visitantes también se expongan a delitos.  Por este motivo, una propuesta de ley que impulsan las autoridades judiciales pondría penas de cárcel más altas que las actuales, que apenas llegan a los tres años de prisión.

“Y con el proyecto de ley que presentamos en la Asamblea Legislativa tienen penas más altas y si están cometiendo los delitos bajo figuras de crimen organizado, tienen penas más altas todavía”, agregó.  Actos menores como alimentar o manipular animales puede ser considerado una contravención

Las autoridades alertan a los turistas que algunos actos que parecen inofensivos, como llevarse conchas marinas, algún animal inofensivo o ciertas plantas, también puede ser considerado un delito. 

“Todo el resto de la vida silvestre, la flora que está declarada de interés público también está regulada, con penas tal vez menores, y dentro de eso están las especies en peligro de extinción o con poblaciones reducidas”, explicó.

José Pablo González

Fiscal adjunto ambiental


“La fauna silvestre de acuerdo con su declaratoria de dominio público presenta penas mucho más altas para todas las conductas de cacería, transporte, trasiego, comercio, importación y exportación. Todo el resto de la vida silvestre, la flora que está declarada de interés público también está regulada”. 


Otros negocios ilegales

González explico que además de malas prácticas turísticas, hay otros locales comerciales que se dedican a vender carne de animales silvestres. 

El consumo de animales como el tepezcuintle, venado y cocodrilo como un atractivo a los visitantes, también puede ser denunciado ante las autoridades.

A esto se suma la venta de artesanías hechas con partes de animales, como dientes de felinos o productos de tortuga carey.

Las penas aumentan si los actos ilícitos ocurren en Áreas Silvestres Protegidas, zonas marítimo-terrestres o si involucran especies en peligro de extinción.

“Respeten los comportamientos naturales de los animales, las distancias, los contactos, no pongan en riesgo a ni al animal ni a sus familias por un contacto y una emoción momentánea”, agregó.