“Flaco” trae varita mágica

Todo lo que ganó Herediano en las dos primeras jornadas de la cuadrangular ya se le escapó de las manos. Los florenses cayeron anoche en su propia casa ante Liga Deportiva Alajuelense 2-3, y perdieron la condición de favoritos que tenían. El cambio de timón en Alajuelense surtió efecto. Los manudos, que estaban heridos de […]

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Todo lo que ganó Herediano en las dos primeras jornadas de la cuadrangular ya se le escapó de las manos. Los florenses cayeron anoche en su propia casa ante Liga Deportiva Alajuelense 2-3, y perdieron la condición de favoritos que tenían.

El cambio de timón en Alajuelense surtió efecto. Los manudos, que estaban heridos de muerte luego de los partidos ante Saprissa y Santos, decidieron separar al técnico Nicolás Dos Santos, trajeron de emergencia a Luis Diego Arnáez y han resurgido.

Dos victorias consecutivas ante los rojiamarillos les ayudaron a recuperar el terreno perdido, así como el ánimo, la sonrisa y la motivación necesarias para pelear por lo que falta con miras a alcanzar la ansiada final.

 

EL INICIO

 

Alajuelense tenía la papa en la mano. Al descanso se fue con la victoria en su poder. A pesar de que empezó perdiendo, hizo los ajustes, dio vuelta al marcador y mantenía el partido donde quería.

El primer episodio fue la tónica de lo que mostraron ambos equipos cada vez que han medido fuerzas a lo largo del certamen. Un duelo parejo, cerrado, donde cualquier despiste puede desencadenar un gol.

Una gran triangulación entre William Quirós, Yendrick Ruiz y Allan Cruz fue suficiente para que los florenses batieran el marco de Patrick Pemberton al 18’. Cruz recibió un pase de Ruiz y fulminó al arquero rojinegro.

La celebración duró muy poco, tan solo dos minutos después llegó la igualdad. Alexander López cobró un tiro libre, mandó la redonda al corazón de área y Kenner Gutiérrez, con toda la libertad del mundo, cabeceó solo para abombar la red.

El Team se descontroló, otra vez aparecieron viejos fantasmas y el equipo no mostraba coraje, empuje, ni deseo, todo lo que debe tener un campeón. Por momentos, daba la impresión de que los rojiamarillos no se acordaban de lo que les pasó en la cuadrangular del torneo anterior.

Cabe destacar el trabajo de Allan Cruz, un peón de verdad, que se sabe poner el overol y pelear todos los balones en cualquier sector del terreno de juego, aunque el esfuerzo terminó por fundirlo.

Por su parte, la Liga estaba enchufada, sus jugadores peleaban a muerte cada balón, no estaban dispuestos a negociar nada.

La zaga de Herediano no se entendía bien. Los manudos lograron identificar que ahí estaba el talón de Aquiles del rival. En una embestida por la izquierda, cayó el segundo dardo.

A Arnáez le gustó el juego de José Salvatierra por la izquierda el pasado miércoles y lo volvió a poner ahí. En una muy buena combinación entre Daniel Villegas, el carrilero concretó el tanto. Tras un pase del volante, el lateral entró al área solo, sin marca, y en la cara de Leonel Moreira remató para poner el 1-2 al 36’.

 

LETAL

 

Los florenses despertaron en el complemento. Regresaron del entretiempo decididos a emparejar los cartones y buscar algo más. La igualdad se dio muy temprano, menos de dos minutos de la reanudación y el asunto estaba 2-2.

En una jugada interesante, Ruiz dejó el esférico servido para que Randall Azofeifa rematara, era la especialidad de “Azo”, encontró la redonda picando, en bandeja de plata, y la mandó a guardar.

Otra vez todo estaba como al inicio. Los locales vivían su mejor momento, dominaban el juego a su antojo, se tornaban dueños de las acciones, parecía que otro tanto era solo cuestión de minutos, pero se confiaron de más.

Desde el banquillo llegó Allen Guevara, quien traía la victoria en su poder. En un contragolpe, quedó mano a mano con la zaga herediana, pero, como los defensores del Team estaban en otras, recibieron baile por parte del “Cusuco”. El pequeño futbolista se abrió camino hasta poner el 2-3 al 75’.

Los de casa no pudieron regresar al juego, el negocio se les puso cuesta arriba, no lograron enderezar el asunto y debieron salir de su patio en medio de los silbidos de su propia afición, que no les perdona la derrota.