Fisgonear el celular de otra persona es violencia digital, advierte experta

Afirman que no es una “curiosidad inocente”

Droga decomisada por las autoridades. Foto: MSP.

Revisar lo que otra persona escribe o lee en su celular no es una “curiosidad inocente”, sino una forma de violencia digital y psicológica que vulnera derechos fundamentales como la privacidad, la autonomía y la dignidad humana.

Así lo advirtió Tatiana Cartin, docente de Psicología de la Universidad Fidélitas.

La especialista explicó que espiar el teléfono de una pareja, familiar, amistad o colega de trabajo, especialmente cuando se trata de una conducta reiterada, trasciende la invasión de la intimidad y se inserta en dinámicas de control coercitivo.

Fines ilustrativos. Foto: Mauricio Aguilar.

“No se trata de hechos aislados. La literatura especializada señala que el espionaje digital puede formar parte de un patrón sistemático de abuso y control”, señaló Cartin, citando estudios.

¿Es delito en Costa Rica?

Desde el punto de vista legal, esta práctica puede constituir un delito bajo distintas normativas del país, entre ellas:

  • Violación de comunicaciones (artículo 196 del Código Penal).
  • Acceso indebido a sistemas informáticos (artículo 217 bis).
  • Violencia psicológica, según la Ley de Penalización de la Violencia contra las Mujeres (N.° 8589).

Además, la Ley General de Protección de Datos Personales (N.° 8968) protege las comunicaciones privadas y refuerza el carácter inviolable de la información personal.

A nivel ético y de derechos humanos, fisgonear un celular viola principios como la autonomía individual, la confidencialidad y la dignidad humana, consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

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Fotografía con fines ilustrativos. Foto: Randall Sandoval.

Consecuencias emocionales graves

Las secuelas para quienes sufren este tipo de invasión van más allá de una molestia pasajera.

“Se genera un ambiente de desconfianza, miedo y humillación. En algunos casos, la persona afectada puede desarrollar síntomas de trastorno de estrés postraumático, perder la autoestima o aislarse socialmente”, advirtió Cartin.

Este tipo de violencia suele presentarse en relaciones de pareja marcadas por celos y control, pero también puede darse en entornos laborales o familiares, afectando especialmente a adolescentes y personas jóvenes.

Una práctica peligrosamente normalizada

La docente alertó sobre frases como “si no tiene nada que esconder, no debería molestarse”, las cuales contribuyen a normalizar estas conductas.

“Este discurso traslada la culpa a la víctima y refuerza dinámicas patriarcales de subordinación y control, contrarias a los principios de equidad y respeto”, enfatizó.

Los delincuentes buscan el teléfono y el “chip” del celular.
Imagen con fines ilustrativos. Foto: Isaac Villalta.

¿Cómo prevenir la violencia digital?

Para enfrentar esta problemática, la especialista recomienda:

  • Fortalecer la educación en derechos digitales desde edades tempranas.
  • Promover el consentimiento explícito para acceder a dispositivos y comunicaciones.
  • Impulsar campañas de sensibilización sobre violencia digital.
  • Brindar acompañamiento psicológico tanto a víctimas como a quienes reproducen patrones de control.

Finalmente, Cartin hizo un llamado a reconocer las señales de alerta: celos excesivos, inseguridad, necesidad constante de control y normalización de la vigilancia.

“La privacidad es un derecho, no un privilegio. Protegerla es clave para construir relaciones sanas y respetuosas en todos los ámbitos de la vida”, concluyó.