Fiesta de familia

Cuando se le pide a la prima más diligente organizar un evento familiar ya no podemos quitarla. Todos los días nos recordará lo que tenemos que hacer y la fiesta familiar ya no la vemos con tan buenos ojos. Que sí, ya sé que tengo que llevar la carne adobada, las tortillas y recoger a […]

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Cuando se le pide a la prima más diligente organizar un evento familiar ya no podemos quitarla. Todos los días nos recordará lo que tenemos que hacer y la fiesta familiar ya no la vemos con tan buenos ojos. Que sí, ya sé que tengo que llevar la carne adobada, las tortillas y recoger a los primos. ¿Cómo me salgo de este puñetero grupo?

Buenos días, bendiciones, esto es para cobrar la cuota a los que no han pagado. Oh, no. ¡Cómo hace eso si tiene tres hijos y un marido sin trabajo! Buenas noches. No se olviden de llevar ropa deportiva porque va a haber partido de casados contra solteros. Nada la detiene. 

Por supuesto que no queremos que nos interrumpa en nuestro trabajo u ocio. ¿Por qué vamos a pagar cuota si consiguió la finca de los tíos? ¿Qué hacemos con mi hija vegana? ¿Por qué contratar un parrillero si a Ale le encanta ahumarse? ¿Cómo que castillo de aire? Que lleven una bola y listo. A los de Cartago les queda muy largo, ¿no podrían hacerlo en Tres Ríos? Y sigue la prima dando órdenes. No olviden el repelente. Solo hay parqueo para los primeros cinco. Afuera se queda un cuidacarros pero hay que pagarle antes.

Tiene que tener rampas y accesibilidad porque si no no entra el abuelo. Ya sé, dice la prima. Por eso la hacemos ahí. ¿Por qué D J si Antonio lleva la guitarra? Porque él solo toca trova y los chiquillos quieren bailar. Ya puse a Antonio a tocar en el desayuno, pero solo cuatro canciones porque siempre se entusiasma. Que dice Carmen que ella paga si el pan y las galletas son sin gluten, o que ella los hace artesanales. Prefiero ir comido, contesta alguno. 

La prima dice que encontró a la primada de Acosta, pero hay que ir por ellos porque el carro se les fue en el guindo la semana pasada, se salvaron de milagro. ¿Alguien con buseta? ¿Alguien? Rodri, vaya por ellos y se gana el cielo. Bueno, pero me guarda parqueo. 

La última vez hubo misa. ¿Va a ver misa esta vez? Sí, pero que no puede hablar Gustavo, dijo el padre, porque siempre se sale del tema. Que puede hacer solo una de las lecturas pero sin comentarlas, como hizo la otra vez. 

Teléfono, teléfono, ¿quién llama a las cinco de la mañana un domingo? Buenos días, Rodri, ¿cómo amaneciste? Es que los de Acosta ya están listos y usted no ha llegado. No se le olvidó, ¿verdad?

Queríamos fiesta pero sin hacer nada antes. Reír y gozar pero sin tanta alharaca. Ver a toda la familia pero sin ningún esfuerzo. Esta es la última vez que voy si van los de Tibás. Me caen remal, escribe Fran. Perdón, perdón, se me olvidó que estaba en el grupo. 

El mensaje era para otro. Porque siempre pierde el partido, contesta alguien de Tibás. Un penal y un autogol, así es como ganan siempre, contesta Fran. Lleve canasto, responden desde Tibás. 

Del mismo modo hemos hecho con personajes nacionales. Se les confió un asunto y no nos dejan en paz. Ahí están, mañana, tarde y noche, trabaje que trabaje en comisiones que les asignamos. Y por supuesto, no nos gusta como lo hacen. ¿Cómo que no hay aumento? Y encima hay que pagar el 0.5 %. ¡Qué manera de gobernar! Y ahí vamos tratando de sobrevivir y sobrevivirlos. Todos en medio de la presa, con postes en la mitad de la calle, con carros parqueados a ambos lados, teléfono en mano mandando mensajes en medio de la carretera. No somos fáciles. Haga lo que tenga que hacer pero no me afecte. Quíteme la presa, déme la cita, gane el partido pero jugando bonito, no me cobre esa multa, no creo que haga falta una ley para eso. ¡Qué bárbaros! La próxima no me agarran.