Fideicomiso para las obras públicas, ¿por qué la carretera Florencio del Castillo no?

La última encuesta del CIEP indica que los proyectos de infraestructuras son el mayor problema que existe para los costarricenses, siendo evidente la urgencia nacional que tiene este país. Fiel al compromiso por la mejora y acondicionamiento de las infraestructuras para la provincia de Cartago, presenté en el mes de agosto del año 2014, el proyecto de ley 19.280 para saldar la deuda histórica con la provincia de Cartago, y por fin tener un corredor vial hacia San José que de forma segura y ágil deje atrás el tortuoso trayecto que sufren miles de cartagineses a diario, y atraiga la inversión y desarrollo a nuestra provincia.  

Las agujas y catéteres son el principal producto de exportación.

La última encuesta del CIEP indica que los proyectos de infraestructuras son el mayor problema que existe para los costarricenses, siendo evidente la urgencia nacional que tiene este país. Fiel al compromiso por la mejora y acondicionamiento de las infraestructuras para la provincia de Cartago, presenté en el mes de agosto del año 2014, el proyecto de ley 19.280 para saldar la deuda histórica con la provincia de Cartago, y por fin tener un corredor vial hacia San José que de forma segura y ágil deje atrás el tortuoso trayecto que sufren miles de cartagineses a diario, y atraiga la inversión y desarrollo a nuestra provincia.

El futuro Corredor Vial San José-Cartago, compuesto por la actual carretera Florencio del Castillo, y la nueva radial Zapote-Curridabat, se construiría tras muchos años de espera y falsas promesas, pese a ser una parte estratégica y significativa de la infraestructura vial de Costa Rica. 

Sin embargo, como sabemos, el Gobierno Central carece de los recursos económicos necesarios para asumir el desarrollo y la modernización de este corredor vial, y conociendo el contundente rechazo popular que existe hacia la figura de concesión promovida por el bipartidismo en los últimos años, lo procedente es que el Estado busque la forma de atender el interés público de lograr con urgencia la restauración, desarrollo y modernización de esta vía.

El proyecto de “Ley de Desarrollo de Obra Pública Corredor Vial San José-Cartago mediante Fideicomiso” se centra en la figura de un fideicomiso muy similar al proyecto aprobado con la carretera San José-San Ramón. No obstante y pese a la gran acogida en la comisión legislativa de Cartago, siendo aprobada en un tiempo récord, y teniendo un excelente ambiente en las diferentes fracciones legislativas, situación no común en un Parlamento multipartidista como el nuestro, la iniciativa ha sido víctima de la poca claridad del Gobierno para solucionar la problemática vial de Cartago. Aunque haya sido el mismo Presidente de la República quien se comprometiera a apoyar dicho proyecto en el discurso del 1º de mayo del año pasado, y hoy en periodo extraordinario, se niegue a convocarlo. 

En múltiples ocasiones le he comunicado la importancia de la votación del expediente en el Parlamento, y lograr finalmente que el proyecto pueda cristalizarse en un tiempo más corto. Una infraestructura de apenas 22 kilómetros y cuya administración fiduciaria es mucho más sencilla, ya que se han llevado a cabo las correcciones para que dicho proyecto no encuentre las mismas trabas que tuvo el proyecto San José-San Ramón.

Por lo tanto, cabe plantearse si realmente, el Gobierno tiene algún tipo de interés en solucionar la problemática en infraestructuras que sufren todos los cartagineses y parte de los costarricenses día tras día. Pareciera que esta Administración sigue evitando que el país se pueda desarrollar de manera plena, y que en nuestro caso como cartagineses dejemos de ser la provincia excluida de la GAM. 

Así pues, el Estado costarricense debe atender el desarrollo de la ruta vial mediante la concertación de un proyecto de ley por fideicomiso para el desarrollo de dicho corredor vial, proyecto muy similar a la ruta San José-San Ramón, la cual suscita consenso entre la población y la clase política nacional. Por lo tanto, cabe preguntarse ¿por qué no ocurre lo mismo con la carretera Florencio del Castillo?