
El fenómeno de El Niño comenzará a golpear el bolsillo de los consumidores antes de finalizar este año, según las proyecciones de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), las cuales apuntan a un aumento cercano al 4% en las tarifas eléctricas durante el último cuatrimestre de 2026; es decir, hacia el mes de agosto.
A esto se suma un posible ajuste de magnitud similar en 2027, lo que elevaría el incremento acumulado hasta aproximadamente un 8% para el próximo año, debido al mayor uso de generación térmica y al aumento en las importaciones de electricidad para atender la demanda ocasionada por las condiciones climáticas.
Así lo advirtieron autoridades del sector energético, reguladores, legisladores y representantes de la industria, quienes analizaron el impacto de las condiciones climáticas y del contexto internacional sobre el sistema eléctrico nacional.
El Regulador General de Aresep, Eric Bogantes, explicó que los aumentos en la factura de los costarricenses se deben a la evolución del Costo Variable de Generación (CVG), rubro que cubre los costos del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) relacionados con la quema de combustible para generación eléctrica y la compra de energía en el mercado internacional.
El presidente ejecutivo del ICE, Marco Acuña, coincidió en que las condiciones climáticas impedirán una reducción de las tarifas durante el próximo año.
Según explicó Acuña, el fenómeno de El Niño ya se refleja en el balance energético nacional y, aunque el ICE trabaja para minimizar su impacto mediante la incorporación de nuevas fuentes, principalmente solar, la expectativa es que las tarifas eléctricas no disminuyan en 2027 debido al mayor uso de generación térmica asociado a las condiciones climáticas.
Combustibles se suman al riesgo
La incertidumbre no solo alcanza al sector eléctrico, ya que la presidenta de Recope, Karla Montero, advirtió que el comportamiento del mercado petrolero continúa condicionado por la situación geopolítica internacional.
Por esta razón, el país deberá fortalecer el monitoreo permanente de los mercados, desarrollar herramientas de cobertura financiera y mejorar su capacidad de respuesta frente a escenarios de alta volatilidad. A esto se suma el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), ya que el viceministro Ronny Montero expresó que Costa Rica tiene poca capacidad para influir sobre el precio internacional de los combustibles, por lo que la respuesta debe centrarse en aumentar la eficiencia del sistema energético y reducir costos para los usuarios.
Golpe a las industrias
El panorama energético que enfrentará el país a partir de 2026 genera preocupación entre el sector productivo, debido a que el aumento en el costo de la electricidad tendría efectos sobre la competitividad nacional.
La Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR) agregó que el país enfrenta una creciente exposición al cambio climático y a la incertidumbre geopolítica, lo que obliga a ampliar infraestructura estratégica, incorporar nuevas fuentes renovables, aumentar la potencia firme y atraer inversiones que permitan responder al crecimiento de la demanda sin depender cada vez más de combustibles fósiles.
El presidente de la CICR, Sergio Capón, externó que la preocupación del sector surge ante la variabilidad climática, ya que la falta de infraestructura y de respuesta energética se traduce en una pérdida de competitividad.
Sergio Capón
Presidente CICR
“Cada tarifa que no compite, cada decisión de inversión postergada y cada shock externo que no logramos mitigar se traduce en mayores costos para producir, menos margen para competir y menos oportunidades para crear trabajo y bienestar para los costarricenses”.
Armonización eléctrica divide criterios
El congreso también sirvió de escenario para discutir el proyecto de Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional, iniciativa sobre la cual existe consenso en la necesidad de modernizar el sistema, aunque persisten diferencias sobre la forma de lograrlo.
La diputada del Frente Amplio, Sigrid Segura, sostuvo que “Costa Rica no tiene una crisis energética hoy, pero debemos garantizar la energía del futuro.
El proyecto de Armonización no resuelve ese desafío”, mientras que el diputado oficialista Juan Manuel Quesada, mantuvo la línea de Gobierno, ya que defendió la propuesta al señalar que “tenemos un modelo eléctrico exitoso, pero no es suficiente para garantizar la energía del futuro. La Ley de Armonización facilita la inversión que el país necesita”.
Por su parte, el jefe de fracción del Partido Liberación Nacional, Álvaro Ramírez, consideró que “Costa Rica tiene
un modelo exitoso que debe modernizarse.
Debemos eliminar los topes que hoy limitan a cooperativas y otros generadores para producir más energía renovable y competitiva”, al defender cambios que permitan aumentar la oferta eléctrica en los próximos años.
