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La acusación formal presentada en el Tribunal del Distrito Este de Texas revela cómo el costarricense Jonathan Álvarez Alfaro integró una red de narcotráfico transnacional que utilizó a Costa Rica como punto de enlace para mover grandes cargamentos de cocaína hacia Estados Unidos.
Entre 2014 y 2021, Álvarez Alfaro coordinó operaciones con tres hombres identificados únicamente por sus alias: Fantasma, Manuel y Lexus. Ellos habrían sido piezas clave en la recepción, almacenamiento y traslado de la droga a través del país y hacia el norte del continente.
Los documentos judiciales señalan que la organización realizaba envíos de hasta 300 kilogramos de cocaína por operación. En 2016, por ejemplo, un decomiso en San José permitió incautar 328 kilogramos de droga vinculados a esta red.
Testigos colaboradores aseguraron que las ganancias de algunos envíos superaban 1,5 millones de dólares, y que las operaciones tenían vínculos con el Clan del Golfo en Colombia y el Cártel de Sinaloa en México.
La acusación federal no solo persigue los delitos de narcotráfico, sino también busca la extinción de dominio de propiedades y bienes vinculados a las ganancias ilícitas o utilizados para facilitar el transporte de la droga.
El caso continúa bajo análisis en tribunales estadounidenses, con base en pruebas de interceptaciones telefónicas, decomisos en Costa Rica y declaraciones de exintegrantes de la red que colaboran con las autoridades.
