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La familia costarricense ha cambiado radicalmente, tanto en la estructura, como en el sinfín de obligaciones a las que ha tenido que enfrentarse, y tanto docentes como padres y madres de familia, debemos ser conscientes de este cambio social. Pero, lo que no se debe desligar ni olvidar es la responsabilidad de los miembros de esa familia que tienen a cargo niños y adolescentes.
Tiempo atrás la mujer se quedaba al frente del hogar, era la que asistía a las reuniones escolares, estaba en contacto con los maestros y profesores, existía un mayor seguimiento y conocimiento del desempeño escolar de los niños y jóvenes inmersos en el proceso de enseñanza-aprendizaje; pero, ante el avance de la sociedad mundial y en especial de la sociedad costarricense, actualmente el panorama es distinto y es ahí donde la familia debe redoblar esfuerzos y estrategias para no descuidar y desproteger a sus miembros en etapa escolar.
Urge crear estrategias de seguimiento y acercamiento escolar con la familia, los propios comentarios y sentimientos de los jóvenes, expresados en frases como “mamá y papá no pueden venir al colegio porque los horarios de trabajo no se los permite”, “las deudas de la casa han ocasionado que mis papás se dediquen solo a trabajar”, “no hemos vuelto a compartir en familia, hasta los domingos trabajan mis papás”, “la pensión de mi papá no alcanza, por eso mi mamá se fue a trabajar”; evidencian la necesidad de que la familia retome su papel y su esencia, para mejorar el éxito escolar de sus hijos.
Ahora que inicia la segunda parte del curso lectivo, es bueno reflexionar sobre nuestras responsabilidades.
Por tanto, estas son recomendaciones que ayudarán para que en este tema todos sean ganadores.
• Busque acercamiento con el centro educativo.
• Haga uso eficiente del cuaderno de comunicación al hogar, enviando mensajes a los docentes para solicitar información sobre el estudiante o solicitando una cita.
• Si la institución cuenta con página en redes sociales, revíselas periódicamente, para estar al tanto de las actividades y reuniones.
• En las instituciones donde se cuente con el Servicio de Orientación ubique de forma pronta y oportuna al orientador, para que pueda guiarle en el proceso enseñanza-aprendizaje, brindándole la información y estrategias necesarias.
• Revise con frecuencia cuadernos, folder o libros de práctica, si están en blanco quiere decir que algo no está bien.
• No espere a ser llamado por la institución, preséntese al menos una vez cada dos meses si observa un avance adecuado, de lo contrario, preséntese inmediatamente.
• Ofrezca un espacio en el hogar, en donde pueda conversar con su hijo acerca de lo que acontece en el colegio, pregunte cuál es la materia que más se le dificulta.
• Elabore con él un plan de acción en el caso de que una o más materias estén presentando bajo rendimiento.
• Propicie la elaboración de un horario de estudio y supervise que se cumpla, esto ayuda a disciplinar en el arte de estudiar.
• De ser posible y necesario busque refuerzos extra curriculares para que el desempeño escolar sea eficiente.
Recuerde, una familia que motiva al estudiante y lo hace sentir parte importante de ese grupo, es la que hace la diferencia entre el éxito académico y el abandono escolar.
*Colegio de Profesionales
en Orientación