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La escasez de recursos financieros impidió a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) contratar los estudios de cultivos ambientales indispensables para rastrear y determinar la fuente exacta de transmisión del brote por la bacteria Ralstonia mannitolilytica, el cual se mantiene activo en centros hospitalarios del país.
Así lo reveló la Auditoría Interna de la institución en su informe AS-ASALUD-0076-2026, donde advirtió que las severas limitaciones operativas y presupuestarias comprometen la capacidad de respuesta de la red sanitaria ante las Infecciones Asociadas a la Atención en Salud (IAAS).
Según cita textualmente el informe de auditoría, sus complicaciones se registran “particularmente en pacientes inmunocomprometidos, y pueden presentar resistencia a diversos antibióticos, incluidos ciertos carbapenémicos”.
El brote, atendido intensivamente por las autoridades de vigilancia epidemiológica desde finales de 2025 se detectó en al menos 11 hospitales de seis provincias.
Alarmas generadas
Entre las principales alarmas generadas por la investigación destaca “la posible contaminación de insumos (ej. jabón hospitalario), que podrían incrementar la ocurrencia de IAAS si no se adoptan medidas oportunas“. Pese a esta seria advertencia, la falta de fondos impidió concretar los muestreos ambientales necesarios en las áreas afectadas.
A esta carencia de financiamiento se suman otras falencias estructurales: falta de personal especializado en epidemiología, deficiencias sanitarias en la infraestructura física de los hospitales y la ausencia de herramientas tecnológicas integradas.
La Ralstonia mannitolilytica es un microorganismo gramnegativo capaz de sobrevivir en entornos con escasos nutrientes y resistir a desinfectantes comunes.
En enero de este año, las autoridades sanitarias reportaron más de 37 pacientes afectados en diferentes centros de salud por esta problemática.
Problemas con EDUS
A la escasez de fondos se suman otras debilidades: falta de personal especializado en vigilancia epidemiológica, deficiencias de infraestructura en áreas de aislamiento y la ausencia de alertas automáticas en el Expediente Digital Único en Salud (EDUS).
Específicamente, el sistema de EDUS carece de un módulo automatizado que genere alertas inmediatas de aislamiento para pacientes infectados o colonizados, manteniéndose dicha solución en etapas de coordinación técnica y diseño.
“Se evidencia que, mientras las medidas estructurales y tecnológicas reportadas permanezcan sujetas a definiciones funcionales, integración de sistemas, estandarización de la nomenclatura microbiológica, aprobación de instrumentos operativos y consolidación de información, subsiste una exposición institucional al riesgo asociado a la vigilancia, prevención y control de las IAAS”, dice el informe.
Asimismo, los planes de contingencia para manejar insumos o medicamentos colocados en cuarentena por el brote permanecen en trámites de revisión interna sin ser formalizados.
La Auditoría Interna señaló que las acciones institucionales reportadas por las gerencias corresponden únicamente a fases preparatorias o borradores.
Al respecto, el órgano fiscalizador subrayó que “mientras las medidas estructurales y tecnológicas reportadas permanezcan sujetas a definiciones funcionales, subsiste una exposición institucional al riesgo asociado a la vigilancia, prevención y control de las IAAS“.
¿Qué debe hacer la Caja?
Fuente: Auditoría Interna CCSS
La bacteria encontrada en hospitales
La Ralstonia mannitolilytica es una bacteria que puede encontrarse en ambientes húmedos como el agua y el suelo. En personas con defensas bajas o con condiciones de salud delicadas, puede causar infecciones asociadas a la atención médica como sepsis, meningitis e infección en la sangre.
Fuente: Ministerio de Salud