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La víctima identificada como Gustavo Adolfo Hernández Castillo, de 51 años, subió a un palo de mango, para apear algunos, los cuales repartiría entre sus vecinos. Al parecer se mareó y perdió el equilibrio, lo que provocó que cayera estrepitosamente hacia el suelo de concreto.
El hecho se registró en Carrizal, Corazón de Jesús, Escazú, en un lugar conocido como “El Callejón”, 800 metros suroeste de la escuela local.
Minutos antes de las 6:00 de la mañana el hombre como de costumbre subió al palo de mango que se encuentra a un costado de su vivienda y tras bajar algunos mangos cayó muriendo casi de forma inmediata ante la mirada atónita de los vecinos.
María Salazar Castro, vecina de Hernández, cuenta que Tavo, como cariñosamente era conocido por los vecinos, entró a su casa por una bolsa para recoger los mangos.
“Él se subió al palo luego escuché varios golpes duros de los mangos cuando caen en el techo, pero después escuché otro ruido raro y cuando me asomé por la ventana lo vi en el piso. Corrí, pero el pobre cayó boca abajo y se golpeó en la garganta con una gradita, traté de ayudarlo, pero ya no había nada que hacer.
Es un dolor muy grande. Era una persona muy buena, muy querida. Lo consideraba como un hijo. Verlo morir así me parte el corazón”, relató mientras lloraba desconsoladamente.
Gustavo Hernández llevaba más de 25 años alquilando una habitación en una vivienda multifamiliar por lo que lo consideraban como un pariente más por parte de los vecinos del lugar.
Hernández laboraba en el Country Day School, en San Rafael de Alajuela, en el área de mantenimiento y este fin de semana se dedicó a trasladar material de construcción para hacer unos trabajos de remodelación en su cuarto.
Su madre falleció hace poco más de tres años y no tenía hijos.
Al lugar llegaron paramédicos de la Cruz Roja que lo declararon sin signos vitales y notificaron a los efectivos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), quienes se encargaron del levantamiento del cuerpo.