Expresidente de Incofer cae parado

Una de dos. Guillermo Santana, expresidente ejecutivo del Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) tiene mucha suerte o muy buenos amigos dentro del gobierno. A menos de un año desde que dejó este cargo, el Poder Ejecutivo lo nombró como nuevo miembro de la junta directiva del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), en sustitución de Rodolfo […]

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Una de dos. Guillermo Santana, expresidente ejecutivo del Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) tiene mucha suerte o muy buenos amigos dentro del gobierno.

A menos de un año desde que dejó este cargo, el Poder Ejecutivo lo nombró como nuevo miembro de la junta directiva del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), en sustitución de Rodolfo Silva, quien dejó ese cargo.

El nombramiento del exjerarca del Incofer lo hizo el Consejo de Gobierno después de un concurso abierto en el que participaron entre 8 y 10 personas. 

La razón de Casa Presidencial para designarlo fue que tenía mejor preparación que los demás candidatos. “Creemos que el currículum de don Guillermo es el más sólido para asumir el puesto”, afirmó Sergio Alfaro, ministro de la Presidencia.

Añadió que el propio Santana fue quien se propuso para este cargo, en el cual estará hasta junio de 2018.

 

POLÉMICA NUNCA LO DEJÓ

 

El paso de Guillermo Santana por el Incofer siempre estuvo marcado por la polémica. Desde un inicio su designación fue cuestionada porque tiene una plaza en la Universidad de Costa Rica (UCR) y recibía un salario de esa institución. 

En esa oportunidad el entonces ministro de la Presidencia, Melvin Jiménez, habló de una supuesta negociación entre el Ejecutivo con la UCR para que Santana recibiera el salario de la Universidad, sin embargo del tema nunca más se supo nada.

Además de esto, en abril de 2016 los diputados de oposición exigieron su renuncia después de un choque de trenes en Pavas que dejó 106 heridos. Tras el accidente los legisladores se le fueron encima a Santana, pues cuestionaron que en su gestión no priorizó el tema de la seguridad en el servicio.

También se le cuestionaron sus constantes viajes al exterior y la cercana relación con el consultor estadounidense John W. Orrison, a quien pretendía contratar para una consultoría sobre el transporte de carga en ferrocarril.