Expresidente de EE.UU. revive minuto a minuto las horas más oscuras del 9/11

George W. Bush estaba al mando en 2001

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A través de una entrevista concedida a National Geographic, el expresidente de Estados Unidos, George W. Bush, relató en primera persona cómo vivió la jornada del 11 de septiembre de 2001, un día que transformó su mandato e interrumpió de forma radical la historia de su país.

“El 11 de septiembre fue un día crucial en la historia de nuestra nación. Fue un momento clave, no cabe duda. Cambio mi mandato. Pasé de ser un presidente centrado en asuntos nacionales, a ser un presidente en tiempo de guerra. Es algo que nunca predije y algo que nunca quise ser”, afirmó el exmandatario.

Foto: AFP.

La noticia en el aula y el primer choque de realidad

La mañana del ataque, Bush se encontraba en Florida para visitar una escuela primaria y promover una reforma educativa. La primera notificación indicaba que una aeronave había impactado contra el World Trade Center.

“Al principio pensé que se trataría de una pequeña avioneta y mi reacción fue pensar: ‘Vaya, las condiciones meteorológicas debían ser malas o algo extraño le habrá ocurrido al piloto'”, recordó.

Minutos después, mientras escuchaba una lección dentro del aula rodeado de niños y periodistas, el jefe de gabinete Andy Card se le acercó por detrás: “Su acento de Massachusetts me susurró al oído: ‘Un segundo avión se ha estrellado contra la segunda torre. Los Estados Unidos están siendo atacados’. Al principio sentí enojo. ¿Quién demonios le haría eso a Estados Unidos?”.

Para evitar infundir pánico en los alumnos e intentar proyectar serenidad ante la prensa, decidió no levantarse de inmediato.

“No quería alarmar a los niños. Quería proyectar una imagen de calma”, explicó sobre aquellos segundos decisivos.

Evacuación, caos en las comunicaciones y la orden más difícil

Tras dirigir un breve mensaje a la nación desde la escuela, el Servicio Secreto evacuó de urgencia al presidente a bordo del Air Force One. Durante el vuelo, la confirmación de un tercer impacto en el Pentágono cambió por completo la perspectiva del gobierno.

Foto: AFP.

“Recuerdo que con el primer avión pensé que debía ser un accidente, con el segundo, un ataque. Con el tercero, era una declaración de guerra”, afirmó.

Ante el riesgo inminente de más secuestros aéreos, Bush asumió la decisión más drástica de su carrera ejecutiva al ordenar el derribo de aviones civiles que no acataran las instrucciones de aterrizar.

“Habría sido terriblemente difícil para un piloto de la Fuerza Aérea derribar un avión comercial lleno de nuestros ciudadanos y, sin embargo, esa fue la decisión que tomé porque pensé que era la mejor manera de proteger al país en ese momento”, destacó.

Las tensiones aumentaron debido a fallas en los sistemas de comunicación del avión presidencial y a las objeciones del Servicio Secreto de permitirle regresar de inmediato a Washington D.C., desviándolo primero hacia bases militares en Luisiana y Nebraska por motivos de seguridad.

Regreso a la capital y el mensaje en la ‘Zona Cero’

Finalmente, venciendo la resistencia de sus asesores, Bush ordenó el retorno a la capital para dirigirse al país desde el Despacho Oval.

“Quería darlo desde el Despacho Oval. No quería que el enemigo tuviera la victoria psicológica de ver a un presidente hablando desde un búnker remoto del país”, mencionó.

Foto: AFP.

Días después, al visitar las ruinas del World Trade Center en Nueva York, caminó entre los equipos de rescate en un escenario devastador.

“Desde el aire parecía una cicatriz gigante, pero cuando realmente llegué al lugar, fue como caminar hacia el infierno”, recordó.

Subido a los restos de un camión de bomberos y con un megáfono en mano, pronunció la frase que marcaría el inicio de la respuesta estadounidense: “Puedo escucharlos. El resto del mundo los escucha. Y las personas que derribaron estos edificios también nos van a oír a todos nosotros muy pronto”.

Reflexionando sobre la posterior eliminación de Osama bin Laden años más tarde, el expresidente concluyó que el impacto emocional del 9/11 no se borrará para quienes lo vivieron: “El 11 de septiembre será una fecha en el calendario, como el día de Pearl Harbour. Para quienes lo vivimos, será un día que nunca olvidaremos”.