Exjugador de la NBA supera vicios y ahora ayuda a jóvenes

Obra social a través del baloncesto

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El deporte suele narrar historias de gigantes que tocan el cielo con las manos, pero pocas son tan humanas y emotivas como la de Keith Mitchell Closs Jr.

Con una impresionante estatura de 2.21 metros, quien fuera apodado “The Boss” parecía destinado a dominar en la NBA. Sin embargo, su rival más implacable no vestía el uniforme de ningún equipo contrario, sino que lo esperaba en el fondo de una botella.

Closs, quien disputó tres temporadas con los Angeles Clippers entre 1997 y 2000, confiesa que su alcoholismo comenzó a una edad muy temprana, progresando desde su etapa universitaria hasta el profesionalismo. 

Aquel grave problema, sumado al consumo de sustancias, terminó por truncar una carrera profesional de gran potencial. 

Incluso admitió tomar alcohol en el banco y fumar marihuana en el vestuario, reflejo de la gravedad de sus adicciones. 

“Fui alcohólico a una edad muy temprana, de niño, de joven. Y a lo largo de los años, progresó. Así que, a medida que crecía, la bebida progresó conmigo desde la universidad hasta la NBA. Mi objetivo con esto es tratar de mantener a los niños alejados del alcohol, mantener a los niños alejados de las drogas y otras sustancias adictivas”, relató a Grupo Extra.

Hoy, retirado del baloncesto profesional y tras un largo periplo que incluyó ligas menores y pasos por diversos países, el ex-pívot de 50 años ha encontrado su verdadero propósito lejos de los reflectores de la fama: salvar a las nuevas generaciones del abismo en el que él cayó.

Radicado en Costa Rica desde hace tres años tras mudarse desde Estambul, Closs lidera una cruzada de prevención y apoyo comunitario. 

A través de clínicas de baloncesto gratuitas en comunidades marginadas como Cahuita, en Limón  y charlas en escuelas públicas y privadas, busca dotar de estructura, disciplina y herramientas de salud mental a jóvenes deportistas. También ha colaborado con grupos del PANI para llevar su mensaje. 

“No puedes alcanzar tus metas si no tienes claridad mental al cien por ciento”, reflexionó.

Para Closs, la clave de su proyecto radica en la paciencia y la empatía, cualidades que, según lamenta, muchas personas no poseen, lo que provoca que den la espalda a niños que terminan en las calles y en sus adicciones. 

“Es algo que requiere mucha paciencia y, desafortunadamente, la paciencia no es algo que mucha gente tenga, por lo que se rinden con ellos y esos niños se adentran más en las calles”, dijo.

Por ello, el exjugador pide un compromiso sincero a las autoridades locales, y no falsas promesas de personas que dicen que llamarán y nunca responden.

A través del deporte, Closs promueve la formación de líderes con un consejo de vida que él mismo debió aprender a golpes: “Haz lo que tienes que hacer ahora, para que puedas hacer lo que quieras hacer después”. 

Su historia ya no es la de un gigante caído, sino la de un hombre de acción decidido a transformar el futuro de la juventud.