
La cocaína se convirtió desde los años 1800 en la droga de mayor preferencia. Este alcaloide, extraído de las hojas de la coca y por primera vez sintetizado en 1859 por el científico alemán Albert Niemann, se convirtió en el popular “polvo blanco” en Latinoamérica.
El ilícito y millonario negocio de la fabricación y distribución de clorhidrato de la cocaína, cuyo consumo causa alucinaciones, felicidad excesiva, agitación psicomotriz, agudización del estado de alerta, manía persecutoria, agresividad y dilatación de pupilas, entre otros efectos, trajo consigo violencia, muerte, corrupción y enormes ganancias: el gran atractivo para los grupos criminales.
El Informe Global sobre la Cocaína 2023 expuso que el cultivo de la coca se disparó al menos un 35% desde 2021, un récord y el mayor aumento interanual antes registrado desde 2016. En 2021 las autoridades policiales incautaron más de 2.000 toneladas de esta clase de droga.
Pero el negocio del alijo se diversificó, incluso se expandió peligrosamente por otros territorios en toda Latinoamérica, mucho más allá de países sudamericanos, donde se continúa registrando la mayor producción y exportación de esta droga.
De esta forma y con su expansión también llegó a Costa Rica.
“Costa Rica se ha convertido en una gran bodega de cocaína, esta proviene de América del Sur, principalmente de Colombia y Ecuador. Antes era manipulado por criminales, ahora es controlado por minicarteles asentados en el país”, aseguró Gustavo Mata, exministro de Seguridad Pública.
BAJAN LOS PRECIOS
Justamente ese aumento de criminales interesados en entrar al negocio ha generado una sobreproducción de este alucinógeno. La trascendencia del narcotráfico a otras regiones dio pie al surgimiento de nuevos centros para el tráfico de la droga, situación que modificó los elevados precios.
“Esta sobreproducción se ve reflejada en el precio. Antes el kilo de cocaína rondaba los $7.000 y $8.000, eso fue hace unos seis años, y actualmente el kilo oscila entre $3.000 y $3.500. Esto refleja la gran cantidad de cocaína en el territorio nacional”, añadió Mata.
Incluso el experto dijo que a raíz de esta sobreproducción muchas de las negociaciones que se llevan a cabo entre los grandes productores de la droga con los minicarteles del país se pagan con estupefaciente.
“Los criminales lo que hacen es cobrar un porcentaje sobre la cantidad de coca que guardan para posteriormente reexportarla y esto conlleva que al pedir ese porcentaje haya más cocaína para la venta a lo interno de nuestro país”, subrayó el exministro.
Mata indicó además que esta situación está alcanzando altos niveles de peligrosidad porque incluso la cocaína se convirtió en una forma de pago para contrabandear armas.
“Es una situación muy delicada e incluso el kilo de coca se ha convertido en una moneda de flujo, por cuanto ya están negociando también con grupos criminales del Triángulo Norte y están comercializando armas de grueso calibre, principalmente AR-15, M-16, AK-47, que son utilizadas a lo interno de los conflictos que tienen estos grupos por la venta de contrabando”, acotó.
Por su parte, Michael Soto, subdirector del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), declaró a DIARIO EXTRA que tienen identificado este comportamiento del precio a la baja.
“Efectivamente, el precio de la cocaína viene bajando desde hace algún tiempo, tiene que ver con la oferta y la demanda. En los países productores del sur del continente hay una sobreproducción de cocaína por un cambio en las políticas y estrategias en la persecución criminal de estos países.
Al haber esta sobreproducción sus precios bajan prácticamente en todo el planeta. En el caso propiamente nuestro, en Costa Rica disminuyó casi al 50%. Recientes investigaciones que hemos desarrollado indican que actualmente rondan los $4.000”, comentó.
Soto también dijo que no se puede atribuir a este efecto la cantidad de homicidios y violencia en el territorio nacional, pero bien puede ser un factor del ensañamiento de las organizaciones criminales.
“No podemos decir que esta disminución tiene que ver con el incremento de los homicidios, pero hipotéticamente se podría decir. Es que al haber una mayor disposición de drogas se crean luchas de mercado, competencias por los territorios, quienes la consiguen y la venden, incluso se crean pugnas entre territorios cercanos. No se puede afirmar directamente, es un caso hipotético”, expresó.
RUTAS DE CONTRABANDO
El aumento en las zonas de producción demuestra además la prevalencia del consumo de esta droga y se evidencia una vez más que países como Colombia, Ecuador y Bolivia dominan las rutas de tráfico hacia el resto de la región, Norteamérica y nuevas rutas hacia Europa, que han ido evolucionando.
“Esta producción se da en departamentos colombianos más cerca de la frontera con Ecuador, entonces los cargamentos salen por el Pacífico, desde puertos más al norte de Ecuador y al sur de Colombia, fronteras que cuanto más lejanas del centro poseen menos vigilancias, aprovechan estas falencias y sale de ahí la droga hacia el norte.
Dado nuestro mar y posición, una vez que los embarques salen del Cono Sur, lo siguiente es entrar al territorio marítimo costarricense, en donde se reabastecen de combustible en caso de continuar a otro país, o bien ingresan a territorio nacional”, explicó Rodrigo Campos, coordinador de Ciencias Criminológicas de la Universidad Nacional Estatal a Distancia (UNED).
También señaló que Costa Rica presenta serias necesidades y carencias que son aprovechadas por los narcotraficantes.
“El ingreso al territorio costarricense se da porque tenemos serias dificultades de vigilar nuestras líneas costeras, ambas son sumamente amplias. La costa pacífica es muy sinuosa, tiene muchas bahías, muchas playas.
Es prácticamente imposible, aun inyectando muchos recursos, tener una frontera marítima cerrada porque además hay actividad pesquera, informal, pequeña y el narcotráfico se sirve de estos asuntos para ingresar al país”, acotó.