
Un reciente estudio realizado por la Universidad de Costa Rica (UCR) evidenció que, si bien la educación pública bilingüe muestra avances en la enseñanza del inglés, persisten debilidades en los niveles de escritura. Según el informe, el 41,5% de los estudiantes evaluados se ubica en el nivel A1, considerado básico.
En agosto anterior, la UCR y el Ministerio de Educación Pública (MEP) aplicaron una prueba estandarizada de escritura en inglés a una muestra de 1.002 estudiantes pertenecientes a 15 de las 27 direcciones regionales del MEP. La evaluación se realizó en los Colegios Experimentales Bilingües (LEB) y en las Secciones Bilingües Español–Inglés (SEBI).
El 43% de las personas evaluadas fueron hombres y el 57% mujeres. La prueba de escritura incluyó dos tareas, la elaboración de un texto descriptivo de 150 palabras para referirse a alguna temática de actualidad y la redacción de un escrito argumentativo de 200 palabras para plasmar una posición a favor o en contra de un asunto particular.
El Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER) establece los niveles que miden la competencia lingüística de una persona. En el caso del inglés escrito, el nivel A1 corresponde al usuario básico, capaz de producir frases cortas, descripciones simples y mensajes muy elementales. Aunque el estudio confirma que existe una brecha en el dominio escrito, también resalta que una proporción creciente del estudiantado logra avanzar hacia niveles intermedios.
De hecho, la prueba reveló que las zonas rurales y periféricas concentran la mayor cantidad de estudiantes en los niveles A1, A2 y A2+, lo cual muestra desigualdades en el acceso a oportunidades educativas, así como diferencias en el acompañamiento pedagógico.
En contraste, los centros ubicados en la Gran Área Metropolitana (GAM) mostraron un mayor avance hacia niveles B1 y B2, considerados intermedios.
Los especialistas de la UCR señalan que la permanencia de estudiantes en niveles básicos refleja limitaciones en el dominio de la gramática, la coherencia textual y el uso de vocabulario variado, especialmente en tareas argumentativas.
En la prueba aplicada, los jóvenes debían redactar un texto descriptivo y un ensayo corto para argumentar a favor o en contra de un tema.
Fue en este segundo ejercicio donde más se evidenciaron las debilidades del estudiantado con menor dominio lingüístico.
El informe resalta, además, que el avance hacia niveles superiores se fortalece conforme los estudiantes progresan en el sistema educativo.
“Esta situación sugiere la necesidad de implementar intervenciones específicas orientadas a reducir las desigualdades, mediante estrategias pedagógicas diferenciadas y un acompañamiento más cercano por parte del ministerio, con el fin de garantizar una formación lingüística más equitativa y de calidad”, señaló Allen Quesada, director de la Escuela de Lenguas Modernas de la UCR.