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Un total de 250 estudiantes y miembros del staff de United World Collage (UWC) Costa Rica participaron en la Semana de Acción Comunitaria 2026, una iniciativa que llevó proyectos sociales y ambientales a 12 comunidades en las 7 provincias del país, con el objetivo de generar un impacto positivo y fortalecer la formación integral del estudiantado.
La jornada reunió a jóvenes provenientes de más de 60 países, quienes trabajaron en territorios como Puntarenas, Monteverde, Quepos, Osa, Buenos Aires, Santa Ana, Acosta, Desamparados, San Isidro, Oreamuno y Talamanca. Las acciones se enfocaron en sostenibilidad, conservación ambiental, rescate de saberes locales, sistemas alimentarios regenerativos y fortalecimiento de comunidades equitativas.
“El objetivo primordial es generar un impacto social positivo mediante proyectos diseñados bajo los principios de acción comunitaria y el marco de sostenibilidad de la institución”, explicó Luis Abarca, director co-curricular de UWC Costa Rica.
Por su parte, Katy de la Garza, subdirectora y directora educativa, destacó el enfoque formativo de la iniciativa.
“Para nosotros, la responsabilidad personal comienza en casa, dentro de UWC Costa Rica. Es ese compromiso que inculcamos a los estudiantes el que nos permite colaborar de manera auténtica con el país. Así, logramos que esta semana sea un intercambio continuo de conocimientos y apoyo, donde tanto los estudiantes como las comunidades crecen juntos a través del servicio”, expresó. .
Los proyectos fueron definidos a partir de necesidades identificadas por las propias comunidades, en coordinación con líderes locales y organizaciones aliadas, lo que permite evitar enfoques asistencialistas y apostar por soluciones sostenibles a largo plazo.
En el eje ambiental, estudiantes trabajaron en Acosta en procesos de educación ambiental y conservación de recursos hídricos, mientras que en Monteverde colaboraron con iniciativas de monitoreo de biodiversidad en el Bosque Eterno de los Niños. En Quepos, apoyaron la mejora de caminos comunitarios junto a la Cooperativa Los Campesinos.
El aprendizaje de saberes locales también tuvo un papel clave. En territorios indígenas como Bribrí, en Talamanca, los estudiantes participaron en la siembra de árboles y la creación de senderos, mientras que en el territorio Brörán de Térraba, trabajaron en senderos y apoyaron el banco de semillas junto a la Asociación de Mujeres Mano de Tigre y en Boruca, colaboraron con la Asociación de Mujeres Artesanas So Cagru en acciones socioambientales identificadas por la propia comunidad.
En cuanto a sistemas alimentarios regenerativos, las acciones se extendieron a Osa, donde trabajaron en limpieza de playas y agricultura sostenible, así como a Oreamuno, en Cartago, con iniciativas de compostaje y jardinería. En Puntarenas, apoyaron procesos de reforestación de manglares.
El eje de comunidades equitativas incluyó proyectos en Desamparados y el Parque La Libertad, donde se promovió el liderazgo juvenil, así como intervenciones en centros educativos y hogares de adultos mayores en San Isidro de Heredia y Santa Ana.
“El proceso educativo trasciende la ejecución de los proyectos mediante un sistema de reflexión estructurado en tres etapas que garantiza la integración de estas vivencias en el desarrollo personal del estudiante”, señaló Abarca.
El especialista detalló que “inicialmente, todos los participantes completan un proceso de retroalimentación para evaluar aspectos logísticos y pedagógicos”, seguido de entrevistas individuales donde los estudiantes vinculan sus experiencias con los objetivos del programa de Creatividad, Actividad y Servicio del Bachillerato Internacional.
“Esta iniciativa reafirma el compromiso de UWC Costa Rica con una educación que trasciende las aulas, transformando el servicio en un pilar de formación humana. Al trabajar hombro a hombro con las comunidades, los estudiantes desarrollan una conciencia crítica y herramientas prácticas para construir un futuro más equitativo y sostenible”, indicó de la Garza sobre el impacto integral del programa.
Según los organizadores, la Semana de Acción Comunitaria es como un modelo de aprendizaje vivencial que combina educación, servicio y sostenibilidad, fortaleciendo tanto el desarrollo de las comunidades como la formación de líderes comprometidos con el cambio social.

